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Imagen Económica

Esta es la situación de los trabajadores en México

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

Ayer conmemoramos el día internacional de los trabajadores. La clase trabajadora de todo el mundo se movilizó en las calles; algunos por costumbre, otro más con un énfasis contestario para reivindicar sus derechos.

 

Recordemos que en el mundo donde actualmente vivimos, el modo de producción dominante es el capitalismo, por lo que existen dos clases antagónicas: los que tienen medios de producción (capitalistas) y los que no los tienen (trabajadores). En el proceso productivo la contradicción capital-trabajo se manifiesta en la forma en que se producen y se reparten las ganancias.

 

El capital que se utiliza solo transfiere valor, pero no crea nuevos valores, por tanto es el trabajo el único capaz de generar valores nuevos y sin embargo el trabajador es el que recibe el menor porcentaje de las ganancias. Un mayor nivel salarial implica menores ganancias para el capitalista, por ello es que se enfrentan capitalistas y trabajadores. Este proceso de lucha está siempre presente, a veces de forma más abierta, a veces de forma más velada, pero siempre presente.  

 

Durante el periodo neoliberal la ofensiva de la clase capitalista fue brutal contra los trabajadores y contó con la complicidad del Estado. La masa salarial total pasó de representar el 35% de la participación del Producto Interno Bruto en 1970 a sólo el 23% en 2017. Las reformas laborales impulsadas durante este tiempo mermaron las condiciones de vida de los trabajadores al restringir la libre asociación sindical, el derecho a huelga y los contratos colectivos; además de promover la privatización del régimen de jubilaciones y pensiones y la legalización del trabajo terciarizado (outsourcing) que permite a las empresas subcontratar personal sin obligación de otorgar las prestaciones mínimas de ley.

 

En materia salarial, el Estado intervino tramposamente en el mercado de trabajo para colocar topes salariales. De 1970 a 2015 el salario mínimo había perdido el 75% del poder adquisitivo. Es decir, hoy trabajamos más y nos alcanza para menos.

 

Esta es la radiografía de la situación laboral que el neoliberalismo heredó al gobierno de la 4ª Transformación. De acuerdo con diversos calculados realizados en La Universidad La Salle y la asociación norteamericana Jus Semper, al menos deberán pasar 15 años para que el salario recupere su poder adquisitivo si los aumentos salariales impulsados por López Obrador continúan en la misma magnitud.

 

La siguiente gráfica muestra como está distribuida la población en nuestro país. Al último trimestre de 2018, éramos aproximadamente 130 millones de mexicanos, de ellos, 93.9 millones (73%) son mayores de 15 años y por tanto están en edad de trabajar. Sólo 56 millones se consideran Población Económica Activa (trabajan o están dispuestas a trabajar), el resto es No Activa (no trabajan y no están dispuestas a trabajar porque están estudiando, jubilados o por otros motivos). Es decir, sólo el 43% de la población en México contribuye a la economía nacional.

 

Del porcentaje total de la población de 15 años y más, el 2% está desempleada. Es una cifra muy baja, pero engañosa, ya que la población que aún sin trabajo formal obtenga alguna remuneración, se considera empleada.

 

Del porcentaje total de trabajadores, solo el 37% tiene seguridad social, que es el 22% de la población de 15 años y más. El resto se consideran informales; más del 63% no tienen acceso a la salud, ni al fondo de vivienda, ni al ahorro para la jubilación.

 

 

Elaboración propia con datos de ENOE (INEGI, 2018)

 

Solo el 4% de los trabajadores gana más de 5 salarios mínimos al mes; mientras que el 33% gana 2 salarios mínimos o menos, lo que somete a la clase trabajadora en un ciclo de pobreza laboral. En estas condiciones, por mayor esfuerzo que haya por parte de los trabajadores, su salario no será suficiente para salir de la pobreza.

 

El 12% de los trabajadores está afiliado a un sindicato, es el porcentaje más bajo en la historia del país. El 38% del total no recibe aguinaldo, ni vacaciones ni reparto de utilidades. Sólo el 17% si recibió las tres prestaciones referidas en 2018.

 

Como vemos, la situación actual de los trabajadores es sumamente precaria para cerca del 80% de la población. Hay sin embargo esperanza que las condiciones mejorarán. No será un camino fácil, ya que no depende solo de voluntad política, sino de la confrontación capital-trabajo. La clase empresarial, que representa el 1% de la población, cuenta con un poder extraordinario que hará valer, incluso para confrontar al gobierno de Andrés Manuel. Sin embargo, la reivindicación es un acto de justicia, por el bien de la Patria, primero los trabajadores.

 

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios, Universidad La Salle México

Twitter: @BandalaCarlos

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