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De la obligación a la convicción

Es casi una tendencia, vista a través de los sexenios, que los informes de labores presentados por las primeras damas del Estado son ejemplo de lo que debieran hacer sus pares desde el Poder Ejecutivo. Y es que las titulares del Sistema DIF de los últimos años en Puebla se han caracterizado por imprimirle un distintivo humanista a la función pública, aunque los gobernadores en turno se hayan caracterizado por autoritarismos, promesas incumplidas e incluso infamias.
 
Hablando de los dos gobiernos anteriores, Socorro Alfaro de Morales hizo lo propio al poner en marcha el modelo Casa de Ángeles; mientras que Margarita García de Marín le dio su sello al DIF con la atención para los adultos mayores y personas discapacitadas. Y siempre en sus informes de labores, a diferencia de lo sucedido con sus esposos, salía a relucir que sí es posible realizar un trabajo desinteresado a favor de quienes más lo necesitan, libre de malicias y manipulaciones.
 
Esta vez los poblanos fueron testigos del primer Informe de Actividades de la Sra. Martha Erika Alonso de Moreno Valle, quien entre los avances más destacados del último año resaltó la atención de casi 500 niños en la Casa de la Niñez y Casa de Ángeles; 285 mil juguetes repartidos en Día de Reyes; seguimiento al peso y talla de 400 mil menores; y en este tiempo se pasó del lugar 21 al 17 en la escala de nutrición infantil. Logros que suelen pasar desapercibidos para la mayoría, pero que representan una esperanza para quienes más necesitan de apoyo.
 
Pero son dos los hechos que más han distinguido el trabajo de la Primera Dama. El primero de ellos es su interés especial para encontrarles hogar, por la vía de la adopción legal, a los niños que carecen de familia. Y para ello se lograron cambios en el Consejo Técnico de Adopciones que permiten darle una segunda oportunidad a los menores en catorce días, en vez de en cuatro meses como venía sucediendo.
 
Gracias a este trabajo se está atendiendo la necesidad de un hogar y afecto de niños que buscan padres, al mismo tiempo que se da respuesta a los paterfamilias potenciales que antes se ahogaban en tramitología y en ocasiones desistían del procedimiento.
 
El otro hecho distintivo es que, a diferencia de administraciones anteriores, esta vez el DIF estatal en efecto ha transparentado el uso de los recursos económicos y materiales a su cargo. Vale la pena recordar que antes, con todo y las buenas intenciones de las primeras damas, la cartera del DIF era constantemente solicitada para respaldar todo tipo de intereses: desde los del diputado que no gasta un peso de sus recursos para quedar bien con sus electores, hasta el uso político-partidista de despensas, juguetes, cobertores y otros tantos artículos de primera necesidad que en época de intereses políticos se cotizan como el oro.
 
El mantenimiento del padrón de beneficiarios; la aplicación transparente de programas sociales; la práctica de evaluar todas las solicitudes de apoyo y de reconocer a los verdaderos interesados por encima de líderes y representantes tradicionales, son pasos importantes para que el DIF del Estado maximice sus recursos y que éstos lleguen a quienes en verdad los necesitan, sin condicionarlos ni hacerlos parecer como el apoyo de alguna persona en particular.
 
Hoy queda claro que la gestión de Martha Erika Alonso de Moreno Valle se caracteriza por haber dejado de lado la obligación, dando paso a las actividades por convicción. Es decir, que en este primer año de labores la misión no sólo es dar resultados, sino hacerlo con estricto apego a las leyes, la ética, el compromiso social y con una buena dosis de humanismo en cada acción. Hay diferencias mayúsculas entre sólo justificar los recursos, y preocuparse por hacerlos llegar limpios a quienes en verdad los necesitan.
 
Como se dijo al principio de estas líneas, todas y cada una de las primeras damas que han encabezado el Sistema DIF en Puebla son de grata memoria y han dejado huellas importantes para el desarrollo de las familias y la atención a los grupos vulnerables. Desafortunadamente, los tiempos políticos vividos por ellas estuvieron marcados por excesos y actitudes licenciosas de quienes tenían el poder, haciendo del DIF la “despensa oficial” que nutría ambiciones y no estómagos o espíritus.
 
La realidad actual dista de esos ayeres. Martha Erika Alonso, por convicción, replica desde el DIF los lineamientos que se siguen en prácticamente todas las dependencias estatales, con el plus de que cada peso bien gastado, cada gestión bien llevada y cada programa bien ejecutado, se convierte casi de inmediato en la sonrisa de un niño, la tranquilidad de una madre, el alivio de un viejo y la esperanza de una familia.
imagenpoblana.com Por: Daniel Lara Mendoza