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@EPN, no insultes mi inteligencia

“No insulten la inteligencia de los mexicanos”. En redes sociales, en las declaraciones de los actores políticos, en la plática común con los amigos o la familia, la misma frase se repite.
 
Es verdaderamente absurda la justificación que el gobierno de Veracruz dio al envío de los 25 millones de pesos por vía aérea al estado de México y a través de dos funcionarios de dicha administración.
 
La versión oficial de que el recurso serviría para pagar los festejos más importantes de Veracruz carece de toda lógica. Hoy las transferencias son electrónicas, por vía bancaria, son las más seguras y las más usadas para estos fines. De hecho, el uso de efectivo en tales cantidades genera desconfianza.
 
¿No por ello se impulsaron reformas que gravaron los depósitos de grandes sumas en efectivo en los bancos? ¿Acaso dicha medida no pretendió combatir el crimen organizado? ¿Entonces cómo puede sostenerse el pretexto de que los 25 millones de pesos servirían para un pago oficial?
 
En su cuenta de Twitter, el abogado investigador de la UNAM Miguel Carbonell ironizó sobre el pretexto de la velocidad de una transferencia electrónica contra el envío del dinero en efectivo por avión. “Ahora resulta que es más rápido”, escribió.
 
No sólo él se ha mostrado suspicaz. Desde dirigentes panistas y perredistas, empresarios de diversas corrientes y hasta miembros de la sociedad civil organizada han considerado el acto como el ejemplo más claro de que el PRI estará desviando recursos para la campaña de Enrique Peña Nieto.
 
Aunque el ex gobernador del Estado de México juró con vehemencia en Tlaxcala que los recursos no eran para su campaña (¿qué otra cosa diría?), el mensaje del presidenciable según una nota de Milenio tiene un atisbo de miedo en el discurso del precandidato.
 
Enrique Peña Nieto reclamó que ahora parece que él tiene la culpa de todo, según la nota de Milenio en la que relató la justificación del priista sobre el caso de los 25 millones. También reclamó la orden de restricción migratoria contra los tres ex gobernadores de su partido.
 
El mensaje de queja revela un incipiente temor. Ya no sólo él es el punto flaco de la campaña, sino sus colaboradores, priistas, ex funcionarios, en fin. El discurso del “Nuevo PRI” al que se quería subir el precandidato tricolor parece que no tendrá efecto justo por este tipo de situaciones.
 
La contienda real no ha empezado y Peña Nieto ya cuenta con un historial negro sólo desarrollado en este periodo previo a la campaña constitucional.
 
Pero sobre todo, me parece que hay un punto de quiebre aún mayor que revela el tema de los 25 millones: la historia de desfalco y corrupción que envuelve a Peña Nieto.
 
No sólo con él mismo, sino con sus colaboradores, con su antecesor Arturo Montiel, con otros gobernadores como Miguel Osorio o el propio Mario Marín.
 
El tema de la corrupción, del desvío de recursos encuentra una rica cantera en las carreras de estos personajes ligados al presidenciable por la marca tricolor.
 
De hecho, durante el sexenio de Mario  Marín también tuvimos nuestro escándalo de millones en efectivo.
 
Y fue de una cantidad mucho mayor: 37 millones en la Secretaría de Finanzas que supuestamente sólo maneja transferencias y cheques.
 
El caso de los 25 millones de pesos se convierte en un parteaguas para la campaña de Enrique Peña Nieto, quien no sólo es evidenciado por inculto, sino que ahora tendrá que enfrentar el mote de corrupto.
 
Y no hay peor escándalo y material más interesante para la prensa que los escándalos por corrupción.
 
Por ello, estoy seguro de que surgirán más casos de éstos en el futuro.
 
Y la imagen de Peña se despeñará aún más.
imagenpoblana.com Por: Miguel Ángel Cordero