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La guerra sucia en los medios

Se suele decir que antes de la tormenta suele haber una gran tranquilidad. Y nada más válido que en la escena política mexicana, donde comenzó el período denominado de “Entrecampañas”, que permitirá dar un respiro a la gran estridencia que acompaña a toda cruzada proselitista, con su consiguiente avalancha de propaganda que cuelga de todo lo que se pueda.
 
Desde antes de este paréntesis ya se avizoraba que habría una gran confrontación entre las distintas fuerzas políticas, pero especialmente entre el Partido Acción Nacional y el Partido Revolucionario Institucional, las dos formaciones dominantes del arco político.
 
La guerra sucia comenzó propiamente desde que el PAN denunció durante el pasado proceso electoral en Michoacán, que el narcotráfico había metido las manos en los comicios, para presionar a los electores a fin de sufragar a favor del PRI.
 
Luego vendría el episodio en el cual se filtró un documento en el cual se señala que 3 ex gobernadores de Tamaulipas están involucrados en el narcotráfico. Pero seguramente saldrán muchos más trapitos al sol, pues la batalla no ha ni siquiera comenzado.
 
De hecho, ayer mismo, el PRI lanzó una gran ofensiva -como la calificó la prensa de la capital-, para poner en evidencia al gobierno federal y a su partido. Se trata de colocar sobre el tapete los nexos supuestos con el narcotráfico de 2 ex gobernadores panistas de Baja California, Ernesto Ruffo Appel y Eugenio Elorduy.
 
El líder del Congreso de la entidad, Jorge Lozano Pérez, fue a la Procuraduría General de la República para demandar que se investigue a ambos ex mandatarios.
 
La demanda ya había sido anticipada pues se votó una resolución al respecto el pasado 14 de febrero, que fue aprobada por el PRI, PRD, Verde, PT y el Partido de Baja California, pero contó con el rechazo del PAN, como se esperaba y con la abstinencia del Panal.
 
La investigación se basa en denuncias difundidas en la prensa local y en una carta del general Sergio Aponte Polito, comandante de la Segunda Zona Militar, donde se acusa directamente a Ruffo Appel y Elorduy de tener vínculos con los cárteles de las drogas.
 
No obstante, aparentemente la denuncia carece de sustento y el propio Lozano Pérez admitió que no hay ni evidencias y ni siquiera indicios que soporten esta acusación, sino “solamente hay relatorías de medios impresos, televisivos y radiofónicos”.
 
Es decir, se trata simplemente de una guerra mediática donde lo que importa es arruinar la reputación del enemigo y no necesariamente probar que éste tiene que ver con actos ilegales.
 
EL LÍDER NACIONAL DEL PRI TAMBIÉN SE SUBE AL RING
 
Pero el líder del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, de todos modos quiso entrarle al ring.
 
Además del tema de Baja California, el tricolor denunció a la hermana del Presidente, Luisa María Calderón, ex candidata a gobernadora de Michoacán y pidió a la Fepade que la investigue bajo la presunción de que se cometieron entre otros delitos el de “desvío de recursos federales, utilización de programas sociales, tráfico de influencias y compra de votos”.
 
También se da a conocer una grabación donde se escucha algo de que Luisa María aconseja “soltar billetazos” para lograr el triunfo en las elecciones y dijo que el gobierno prepara una elección de Estado para enfrentar a Enrique Peña Nieto”.
 
Coldwell dijo que ésta es una oportunidad para que la nueva titular de Fepade, Imelda Calvillo -a quien se acusa de ser del equipo de Calderón-, de empezar a demostrar “que puede hacer investigaciones imparciales conforme a derecho”.
 
Según Coldwell, hay indicios de que desde el gobierno se busca manipular las elecciones para que “el pueblo de México  tenga 6 años más de lo mismo, de gobiernos del PAN que repiten los mismos fracasos de desempleo, violencia e inseguridad”.
 
El PAN estuvo hablando de que hubo mucha corrupción y maniobras al viejo estilo para que el PRI ganara en Michoacán, pero ahora éste último le volteó la tortilla y lo acusa de que “fue en su casa donde hubo flujo de dinero y uso de los programas sociales”, como indicó Raúl Cervantes, secretario jurídico del tricolor.
 
Las campañas todavía no empiezan, sino hasta marzo, pero los estrategas de los diferentes partidos se preparan para armar un tinglado de acciones perversas y jugadas poco ortodoxas, con tal de ganar. Lo lamentable de este espectáculo es que al final todo quedará en denuncia, sin pruebas.
 
No hay ya civilidad en las contiendas políticas y la propuesta de firmar un acuerdo de esta naturaleza se ha quedado en el vacío.
 
El IFE y la Fepade se quedarán como convidados de piedra, más obsesionados por controlar los tiempos electorales en los medios o vigilar que nadie dé una entrevista radiofónica que parezca pagada o difunda un spot que se salga de los lineamientos.
 
En lugar de diseñar una campaña de propuestas, donde se dé prioridad a exponer las soluciones que se plantean para resolver los grandes problemas nacionales, los candidatos se concentran en señalar su dedo flamígero a sus adversarios parar acusarlos de servir al narcotráfico, de violar la ley electoral o usar los programas sociales en su beneficio.
 
Es una especie de mundo kafkiano en el cual todo el mundo simula ser lo que no es y no se resuelven los problemas, sino solo se habla de ellos y se finge que se les va a combatir o se hacen promesas vanas que nunca se van a cumplir.
 
El espectáculo sórdido que nos espera seguramente hará que los electores decidan refugiarse en el abstencionismo, pues las opciones que se les presentan son votar por el menos malo o el peor.
 
Los electores mexicanos están hartos de esta simulación, de esta “feria de vanidades”, de este gran espectáculo circense en el cual todos ganan menos los de abajo, a quienes sólo les queda la opción del aplauso o la rechifla.
 
Pero aún ese pequeño poder debe ser usado por el ciudadano para mostrar su repudio a las antiguas formas de hacer política que no calzan con las exigencias de la gente.
imagenpoblana.com Por: Alberto Carbot