Martes, 21 de Febrero de 2012 06:00
Profundizar en los sucesos que se dieron en torno a la intervención francesa y la Batalla del 5 de Mayo, permitirá ir más allá de mitos construidos por la historia oficial, afirmó la doctora Gloria Tirado Villegas, investigadora del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” (ICSyH) de la BUAP.
Durante la apertura del Coloquio “La Intervención francesa en el sesquicentenario de la Batalla del 5 de Mayo”, que se lleva a cabo en el salón de protocolos del Palacio Municipal, señaló que hace unos meses miembros del cuerpo académico de Estudios Históricos de la Facultad de Filosofía y Letras y el ICSyH de la Institución, se dieron a la tarea de investigar los sucesos que antecedieron, precedieron y ocurrieron durante la intervención francesa.
Los resultados que se tienen hasta el momento, amplían los horizontes sobre este proceso histórico “que adquiere interés este año y nos pone a pensar sobre los problemas que se vivieron, más allá de los mitos que ha construido la historia oficial”, manifestó la también Presidenta del Consejo de la Crónica de la Ciudad de Puebla (CCCP).
El director del ICSyH, Agustín Grajales Porras, resaltó el trabajo que los académicos llevan a cabo para revisar y actualizar la historia que “les contamos a nuestros hijos y nuestros alumnos”, investigación que tiene un sustento científico y humanista.
Por su parte la directora del Instituto de Municipal de Arte y Cultura de Puebla, Patricia Sánchez, recordó que 2012 es un año de trascendencia para Puebla, donde se festejará el sesquicentenario de la Batalla del 5 de Mayo, hecho histórico que también conmemoran los mexicanos que se viven en el extranjero y que les da identidad.
Una de las líneas de investigación sobre la que trabajan los especialistas es la vida cotidiana que en ese entonces tenían los mexicanos de los diferentes estratos sociales.
El doctor en Historia del Arte, Arturo Aguilar Ochoa, en su ponencia “La vida elegante en la capital imperial 1864-1867”, habló de las actividades cotidianas en la ciudad que México, que en ese entonces tenía sólo 200 mil habitantes. “Era una vida muy parecida a la que tenía la aristocracia en Puebla y Guadalajara”.
En las ciudades, las zonas elegantes se asentaban en el poniente de la ciudad, de tal forma que quienes eran dueños de fábricas, haciendas, comercios y otras empresas, sobre todo los extranjeros, construyeron sus palacetes en San Cosme, Los Arquitectos, hoy conocida como San Rafael y Santa María la Rivera.
En estos lugares también vivían los principales oficiales del ejército de Maximiliano de Habsburgo, quienes exigían casas similares a la de los aristócratas; los ricos mexicanos preferían vivir en el centro de la ciudad, donde acostumbraban ocupar el primer piso de su gran casona, porque la planta baja estaba destinada a los 10 o 15 sirvientes que tenían, comentó el doctor Aguilar Ochoa.
La vida social, dijo, se daba principalmente por las tardes y noches. Entre las cinco y seis de la tarde era costumbre acudir al Paseo de Bucarelli donde daban dos o tres vueltas para saludar a los asistentes o platicar; por la noche estaban las tertulias o el teatro.
Comentó además sobre la diferencia que había en la vestimenta. Mientras la de los hombres era austera, la de las mujeres entre más elegante y complicada mejor. Muchos hombres imitaban la barba de Maximiliano y las mujeres los peinados de Carlota.