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Zavala, la cereza de la crisis

El PRI vive la peor crisis desde la caída del marinismo en julio de 2010.
 
Los militantes que se habían agrupado en torno al ex gobernador Mario Marín integraron la denominada “Burbuja Marinista”, que operó y ejerció el poder en detrimento de otros grupos del PRI.
 
Cuando el PRI perdió la elección de 2010, la “Burbuja Marinista” cayó en desgracia. Entonces, otras facciones, los dogeristas, alcalistas, melquiadistas, barttlistas y la pipitilla que sobrevivió al paso de los años aspiraron a controlar el vacío de poder que había dejado el ex gobernador Mario Marín.
 
El último líder del tricolor, un zavalista, Juan Carlos Lastiri, llegó sin fuerza al cargo. Desde entonces le ha retado, desobedecido, le han hecho mofa o simplemente los priistas desoyen cualquier mensaje que tenga para ellos.
 
Este partido anárquico, sin cabeza visible, con múltiples facciones enfrenta ahora una debacle tremenda. La “burbuja marinista” es la depositaria del odio y el rencor de propios y extraños. Los priistas les culpan del estado de su partido, los de fuera los señalan como corruptos.
 
Y en este escenario, Javier López Zavala pretende convertirse en candidato al Senado a como dé lugar.
 
Pero su partido está en crisis. Carece de poder, es olvidado por el Comité Ejecutivo Nacional de su partido, enfrenta una profunda división, algunos militantes les han abandonado (al menos temporalmente), sus cuadros importantes pelean entre sí.
 
Como si a este escenario le hiciera falta algo, a Javier López Zavala le explotan los escándalos en la cara. Los problemas familiares de éste han salido a la luz a través de una denuncia presentada por la ex pareja sentimental del hermano del ex secretario de Desarrollo Social, Filiberto.
 
La susodicha acusó a los López Zavala de intentar matar al gobernador y a Enrique Doger. Un señalamiento que consta en una averiguación previa, pero que fue producto del calor de las discusiones familiares, según el procurador Víctor Carrancá.
 
La semana de la desgracia del PRI parece no tener fin. López Zavala tiene que aclarar temas antes de ser candidato y la campaña ni siquiera ha empezado.
 
Cada escándalo de Zavala o Arango o García Ramírez o sus subsecretarios parece abrir más y más un boquete en la antes cerrada “Burbuja” que custodiaba los intereses y malversaciones del gobernador Marín.
 
Por ejemplo, los periodistas Zeus Munive y Edmundo Velázquez revelaron a través de sus cuentas de Twitter que el ex gobernador cometía orgías con trabajadoras sexuales y que estás eran llevadas o en taxis o en camionetas del DIF.
 
Recordando los excesos del pasado régimen, ante los escándalos oficialmente revelados de Zavala, García y Arango, ambos periodistas compartieron lo que les habían contado sobre las extravagancias de Mario Marín y compañía.
 
Revelaron que hasta los taxistas comentaban lo golpeadas que regresaban las mujeres que eran contratadas para Mario Marín y sus amigos.
 
Aunque todo fue en el terreno de los trascendidos y en una red social, la tendencia es constante: evidenciar las fallas de la pasada administración.
 
Y es natural porque, ante la caída del monolito llamado Marín, sus amigos lo niegan, sus trabajadores huyen y la sociedad exige más detalles e información sobre como el ex gobernador se aprovechó de Puebla.
 
Una semana tensa, difícil para el PRI en definitiva. Sin embargo, empeorará antes de mejorar.
 
Si ayer dos periodistas comentaron algunos detalles de los excesos de Marín de manera relajada, el avance de las investigaciones ¿cuánto no motivará a otros a escribir en redes sociales o sus medios acerca de esa vida fastuosa que hoy ha llevado a la cárcel a un ex secretario y persigue a cuatro ex funcionarios más?
imagenpoblana.com Por: Miguel Ángel Cordero