¿Debate o súper comercial?

Sólo para darnos una idea de la relevancia que tienen los debates entre candidatos presidenciales en otras partes del mundo, esta semana en Francia el presidente Nicolás Sarkozy y el candidato socialista Francois Hollande, lograron captar la atención de 19 y medio millones de personas, el equivalente a un tercio de la población total de aquel país europeo. Semejantes cifras parecen venir de otro planeta, si las comparamos con la escasa importancia que los ciudadanos, las autoridades y las instituciones le dan a los debates en México.
 
Hoy la discusión en nuestro país no gira en torno a qué dirán los candidatos presidenciales en el debate del próximo 6 de Mayo, porque lamentablemente lo más comentado ha sido la negativa de los dos grandes consorcios televisivos que dominan el mercado mexicano, para transmitir por sus canales estelares dicho encuentro.
 
Televisa hasta cierto punto se ha “congraciado” con la opinión pública, después de anunciar la tarde de ayer que sí transmitirá el debate en horario estelar, pero por el Canal 5 y no por el Canal 2 como lo solicitaban los representantes del PAN y de los partidos de izquierda. Pero quien continúa “mostrando el cobre” y exhibiendo su enanismo moral y el despotismo que lo caracteriza es el presidente de TV Azteca, Ricardo Salinas, quien descaradamente sigue afirmando que la gente preferirá ver un partido de fútbol de liguilla que transmitirá su televisora; partido que se colocó deliberadamente en el mismo horario del debate.
 
La postura de Salinas Pliego es aberrante, y ejemplifica perfectamente que a estos magnates lo que menos les importa es proveer a los ciudadanos de más herramientas para decidir su voto. Y es que la base de su vulgar negocio es el entretenimiento corriente que ofrece la televisión abierta, sin olvidar que otra importante fuente de poder para las televisoras son los acuerdos políticos que éstas establecen, que las obligan a boicotear el razonamiento de la gente para mantenerla sumida en la ignorancia.
 
Qué faltos de calidad moral son los altos ejecutivos de la televisora del Ajusco, que promueven mucho el llamado “movimiento azteca” apelando a la solidaridad de la gente sobre ciertas causas, pero se niegan rotundamente a facilitar que los ciudadanos elijan en forma consciente e informada a sus autoridades. El problema es que este sujeto, Salinas Pliego, al final del día probablemente tiene razón en su idea de que más gente estará interesada en ver el futbol nacional, que en seguir el debate de los candidatos presidenciales.
 
La razón de lo anterior es que la cultura política en México es muy diferente a la de Estados Unidos o Europa; tanto así que los debates políticos lejos de contar con un formato donde efectivamente se confronten los proyectos de los candidatos, se arman como una pasarela o “comercialote” donde todo está ensayado y no hay oportunidad para medir realmente las capacidades de los aspirantes. Lo peor es que los ciudadanos así lo permiten, siendo sólo unas cuantas voces aisladas las que exigen que el IFE sea más activo y menos mediocre a la hora organizar los debates presidenciales.
 
Cada aspirante a la primera magistratura del país tiene su propia visión del debate del 6 de mayo. Peña Nieto le rehúye, consciente de sus limitaciones, así como de su falta de argumentos para explicar la corrupción y oscuridad que rodearon su administración en el Estado de México. López Obrador lo espera ansioso, sabedor de que será un episodio fundamental en sus aspiraciones de remontar la desventaja que lo separa del priista. Y para Josefina el debate será, por decirlo de algún modo, un trámite nada más tras una campaña que lejos de levantar se hunde cada día más por el desprestigio de su partido político.
 
Ni en sueños lograríamos que la tercera parte de la población nacional sintonizara el debate de este fin de semana. En primera por la falta de interés de la mayor parte de la sociedad, que mientras no actúe con decisión seguirá teniendo gobiernos como los de los últimos años. En segunda, porque el IFE es una institución timorata que le rehúye a enfrentarse a los poderes fácticos, léanse los grandes consorcios de la comunicación, y accedió a organizar un debate “sin debate”. Y en tercera, el debate no será ampliamente seguido por el sabotaje cometido por esos transgresores de cuello blanco como Ricardo Salinas, quienes tienen en la ignorancia de la gente una auténtica mina de oro.
 
fuerteyclaro@hotmail.com
imagenpoblana.com Por: Daniel Lara Mendoza