¿Otra vez unidos?

Mientras los aspirantes del PRI en Puebla se encuentran animosos, confiados en que el valor neto de sus colores ha subido y seguirá subiendo después de los resultados de la elección presidencial pasada, el resto de los partidos de oposición ya cavilan sobre qué estrategia puede ser la más exitosa de cara a los comicios locales del 2013.
 
Y conforme pasa el tiempo aumenta la posibilidad de que nuevamente se constituya una coalición partidista en Puebla, otra vez integrada mayoritariamente por Acción Nacional y el PRD, que permita darle mayor certidumbre a los resultados de la elección donde se renovarán presidencias municipales y diputaciones locales.
 
Las declaraciones recientes del líder nacional del sol azteca en Puebla fortalecen este dicho, pero la hipótesis cobra fuerza por simple lógica ya que al PAN por sí mismo podría no alcanzarle, como lo demuestran los resultados nacionales de la elección presidencial. Mientras tanto el PRD necesita aprovechar la luminiscencia que aún le queda luego de que López Obrador volvió a fortalecer su marca nacionalmente.
 
Y claro que conforme avance este proyecto de coalición, también revivirán las críticas: que si se trata de una estrategia electorera sin contenido real; que no tiene mérito echar montón; que es imposible armar proyectos de gobierno al mismo tiempo que se pagan diversas facturas a todos los involucrados en campaña.
 
Lo cierto es que si los partidos distintos al PRI reafirman el control público-administrativo del Estado, Puebla bien puede convertirse en un importante bastión político nacional; una vitrina de donde pueden surgir personajes de peso para las próximas elecciones federales e incluso para el 2018.
 
Después de todo, brilla más un Estado de oposición con una eficiente administración pública, que un Estado gobernado por el mismo partido que detenta la Presidencia, donde la adulación y la afinidad partidista con el gobierno federal bastan para recibir recursos a manos llenas.
 
Y atención para el futuro. Si en Puebla se consolida una nueva coalición que relegue al PRI a una tercera posición; si a eso se le agrega la densidad poblacional del Estado; y se completa la fórmula con un gobierno de visión moderna y progresista altamente aprobado por los ciudadanos, el resultado será una Puebla destacada nacionalmente, con enormes posibilidades de incidir en el futuro político del país.
 
***
 
Hoy que se han desatado las críticas “de oportunidad” a causa de los hechos de violencia e inseguridad ocurridos en los últimos días en la Angelópolis, conviene decir que la mayor parte de los críticos se están quedando en la capa más superficial del problema.
 
Unos dicen que el problema surgió por el retiro de mil policías estatales que prestaban servicios al municipio; otros que la culpa la tiene Eduardo Rivera por soltarlos tan fácilmente. Algunos más se aventuran a decir que todo es parte de la presencia del crimen organizado en el Estado y en la capital.
 
Sin embargo, si una cosa ha quedado clara para los mexicanos en los últimos años, es que más policías no necesariamente significan más seguridad. Ahí están los estados norteños donde la Policía Federal ha fijado destacamentos, o aquellos donde el Ejército presta indebidamente el servicio de seguridad pública en calidad de refuerzo. Lejos de ayudar, estas movilizaciones han aumentado la temeridad y agresividad de los delincuentes.
 
Más bien, lo que tiene a nuestro país hundido en la inseguridad es la actitud negligente de la propia sociedad. Me refiero a nuestra apatía de tomar el control de las cosas, pensando que sean otros los que asuman la iniciativa; o cómo explicar lo triste que resulta ver el gran eco e indignación que causa el asesinato de un destacado empresario con fuertes vínculos políticos, mientras que ninguno de los hoy quejosos dice esta boca es mía cuando un ciudadano de a pie es agredido, humillado o muerto por la delincuencia.
 
Claro que hace falta más seguridad. Claro que nadie quiere ver más sangre ni despojos a manos de malvivientes que merecen la muerte por sus actos. Pero no es admisible que hoy se quiera lucrar con la violencia, ni que se piense erróneamente que todo está en manos de las autoridades.
 
fuerteyclaro@hotmail.com
imagenpoblana.com Por: Daniel Lara Mendoza