En Texmelucan, la destrucción es cada vez más palpable. Los vecinos comentan entre sí lo poco que lograron salvar. Conagua advierte que el desbordamiento podría repetirse
El "peor día de las vidas" de los texmeluquenses podría repetirse. El delegado de la Comisión Nacional del Agua, Manuel Beristáin Gómez, no descartó un nuevo fenómeno como el ocurrido el domingo por la tarde que causó el desbordamiento del río Atoyac y que, a su vez, provocó la destrucción parcial y total de viviendas en las colonias del occidente de San Martín Texmelucan.
El día comenzó con un sol en alto, el lodo en los pies y el olor de putrefacción en el aire. Con apenas unas horas de sueño, los damnificados de las 103 casas damnificadas en San Lucas Atoyatenco, Exhacienda, Solidaridad y San Isidro continuaron con la limpieza de sus casas, o de lo que quedó de ellas.
El domingo, a las 18:00 horas aproximadas, la intensa lluvia en Puebla, San Martín Texmelucan y Tlaxcala causó una saturación en el río Atoyac que provocó su desbordamiento en las colonias antes mencionadas.
Hoy por la mañana, Beristáin Gómez acudió a la zona de la tragedia. Acompañado por los funcionarios de la dirección estatal de Protección Civil, a cargo de Jesús Morales, explicó que además de la intensa precipitación pluvial, el tiradero de basura en las orillas del afluente potenció la presión del agua y en consecuencia el daño.
Más aún, anunció que debido a dicha contaminación y al pronóstico de lluvias, podría ocurrir un nuevo suceso similar en los próximos días. La prevención de una nueva catástrofe depende de la acción de la maquinaria que Conagua pretende llevar a las orillas del Atoyac.
El lodo acuoso de ayer por la madrugada es ahora chicloso y de un color café intenso. Con ojeras y ojos rojos, los vecinos de las distintas casas de San Lucas Atoyatenco y Exhacienda continúan con los trabajos de limpieza, sacando con carretillas el lodo de sus casas.
Sus propiedades ahora son inservibles. Desde automóviles que fueron tratados por el agua como si fueran de papel, aparecen abajo de los escombros junto con los televisores, computadoras, teléfonos y lámparas que adornaban las casas. "Fue el peor día de nuestras vidas", dice una de las texmeluquenses que se abre paso entre el lodazal.
El Fondo Nacional de Desastres Naturales financia los daños de infraestructura, pero no entrega recursos por electrodomésticos perdidos o muebles. Sin embargo, hay casas que quedaron resentidas por el paso del agua.
En el inicio de la colonia Exhacienda, unas cuatro casas perdieron las bardas traseras. Parte del material cayó sobre un antiguo vehículo Ford. En estas podría aplicarse recursos del Fonden, pero los colonos piden ayuda para recuperar parte de sus bienes muebles.
Mientras los jóvenes mueven costales para que queden como barreras entre el lodo y sus casas, la delegada de la Sedesol en Puebla, Myriam Arabián, llegó a la zona cero del desbordamiento.
La dependencia que coordina en Puebla estableció mesas de atención, para iniciar un censo de las personas afectadas y así determinar las líneas de acción que se implementaran a través de los programas que la dependencia ofrece, entre ellos el Programa de Empleo Temporal (PET) y apoyo para la adquisición de enceres.
Con botas de plástico hasta las rodillas, Arabián explicó en entrevista que el PET otorga 170 pesos por hora a los trabajadores temporales, en este caso a los vecinos que con palas y carretillas cumplan con la limpieza de su colonia.
La destrucción es cada vez más palpable. Los vecinos comentan entre sí lo poco que lograron salvar. Unos se alegran de que sus cochinos de más de 500 kilogramos nadaron en la inundación y lograron salvar la vida. Otras lloran por sus animales perdidos, de ganado y compañía.
Algunas retroexcavadoras limpian la parte conocida como El Hoyo del Mercado de San Martín Texmelucan, mientras los perros embadurnados, flacos y tiritando caminan entre los charcos. Su imagen lastimosa es la representación fiel de la tragedia.