Lunes, 09 de Julio de 2012 05:01
Este sábado conocí a un piloto de pruebas que trabaja para Volkswagen. Capacitado por conductores alemanes para probar los vehículos en los peores niveles de riesgo, ha tenido un contacto cercano con los oriundos de Wolfsburg.
Este amigo vaya que tiene información. Según él, la planta del auto de lujo Audi sí se instalará en Puebla. Sus jefes teutones ya han comenzado a incentivar a los trabajadores a laborar con mayor ahínco ante la posible llegada de Audi.
De acuerdo a los últimos reportes de la firma, en el mundo, Audi vendió 128,900 vehículos. En Estados Unidos, la firma vendió 11,503 unidades en lo que va de 2012.
Estados Unidos es el principal socio comercial de México. El hecho de que el despunte de la marca haya sido tan alto para este país da buenas señalas de la anunciada inversión.
Recientemente, Carlos Gómez, presidente de la Cadena Productiva de la Electrónica (Cadelec) en Jalisco, informó que directivos de Audi andan rondando por el país para el establecimiento de la nueva armadora.
“Andan haciendo su análisis. Sigue Puebla, obviamente hace sentido por la planta de Volkswagen, pero también Guanajuato y Aguascalientes. Entonces seguimos siendo cuatro estados que estamos participando en esto”, indicó el empresario citado por el diario AM.
Cuando Rupert Stalder, presidente ejecutivo de Audi, anunció el 19 de abril en Alemana que el corporativo buscaba instalar una nueva planta para vehículos utilitarios deportivos, de inmediato surgió la atención de los estados de la república.
La empresa automotriz busca aprovechar los bajos costos laborales en México y una exención de aranceles en algunas regiones para alcanzar su meta de vender un millón de vehículos en Estados Unidos en 2018.
Por lo pronto, los pilotos de pruebas de la Volkswagen se preparan para la llegada de la nueva planta, que todos espera sea construida en Quecholac.
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Eduardo Rivera Pérez está preocupado. Mucho. Su carrera política comienza a desdibujarse.
Su ascenso depende del crecimiento del PAN, el cual cayó a la tercera fuerza política.
Motivado tal vez por esos fantasmas, desde la hechiza asociación de alcaldes que dirige manda un mensaje de apoyo a la ya alicaída Josefina Vázquez Mota, aceptan la compra del voto y otros mecanismos de coerción y apoyan el trabajo del presidente Felipe Calderón.
El desplegado no tiene pierde porque pese a todas las justificaciones para mostrarse como panistas, en el penúltimo párrafo los ediles piden en pocas palabras que no les quiten recursos.
¡Imagínense como ha de estar Rivera que de por sí es un alcalde que no pudo gestionar presupuestos amplios!
El miedo no es ilógico. Rivera sabe que se autocerró los caminos con el desenfrenado apoyo a Josefina y ahora a través de esta agrupación a modo pide clemencia (equidad) a Enrique Peña Nieto.
Acá el desplegado: