Miércoles, 20 de Junio de 2012 05:14
Si eres incongruente y cínico, tienes todo para convertirte en un gran político.
No hay mejor institución que los partidos para que las personas con grandes ambiciones y con un ambiguo concepto de la ética crezcan, se desarrollen y en un futuro ejerzan el poder con toda su fuerza y excesos.
Ayer, al mediodía, Gabriel Quadri acudió a una conferencia de prensa después de hacer un mitin en Puebla.
Habló de la “calidad de la militancia” de su partido.
Un reportero le señaló que la gran mayoría de los militantes de Nueva Alianza pertenecieron al PRI, es decir, que son de “los políticos de antes” que él tanto critica.
La sencilla incongruencia señalada solo encontró una respuesta absurda del candidato. “Estaban en el PRI, ahora ya no”.
Cinismo, incongruencia en estado puro.
No obstante, el comportamiento no es privativo del candidato de Nueva Alianza. Josefina Vázquez Mota también lo comete, y Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador.
El sistema de partidos en este país, y en muchos otros del tercer mundo, implica que al ingresar a la política, para ascender, el interesado debe formar parte de esa trama de corrupción e intereses, fortificando aún más este putrefacto sistema de contrapesos.
Los mexicanos con una conciencia de nación y de justicia solo padecemos una profunda impotencia. La incongruencia y el cinismo golpean con dureza nuestras conciencias.
imagenpoblana.com Por: Miguel Ángel Cordero