Imagen Económica

El sufrimiento de Puerto Rico del que nadie habla

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

Puerto Rico es la isla más pequeña de las Antillas, el día de ayer se declaró técnicamente en quiebra, se trata de un largo proceso de deterioro económico por el que han pasado los puertorriqueños que hoy mantienen una huelga general y diversas manifestaciones, algunas de ellas reprimidas violentamente. Sin embargo, los medios internacionales ponen énfasis en los problemas de Venezuela y no en Puerto Rico, porque esta isla es propiedad de Estados Unidos.

 

Puerto Rico y Cuba fueron las últimas dos propiedades coloniales de España en América, durante la guerra de independencia que se libró a finales del siglo XIX intervino Estados Unidos para adjudicarse ambas islas. La guerra entre España y Estados Unidos culminó con el Tratado de París en el cual España reconocía que Estados Unidos era propietario de Puerto Rico, no así de Cuba de la que tendría que responsabilizarse de la deuda. Aun así Estados Unidos impuso un protectorado sobre Cuba y ejerció su propiedad colonial sobre Puerto Rico.

 

En los años 50, la Revolución cubana de Fidel Castro expulsó definitivamente a los norteamericanos, pero en Puerto Rico la historia fue diferente: el levantamiento fue sofocado salvajemente por el ejército de Estados Unidos y se impidió la independencia. En 1952, Puerto Rico logró que se declarara Estado Libre Asociado, desde entonces tiene derecho a elegir un gobernador, sin embargo se encuentra bajo la autoridad del Presidente y el Congreso de los Estados Unidos, se trata de una neocolonia en pleno siglo XXI.

 

Esta condición de colonia impide que Puerto Rico imprima su propia moneda, por lo que debe realizar transacciones con el dólar americano; tampoco puede sancionar legislación distinta a la de Estados Unidos, por lo que las leyes deben ser paralelas. El puertorriqueño tiene ciudadanía estadounidense lo que ha fomentado la migración masiva hacia Estados Unidos, disminuyendo drásticamente la población económicamente activa en la isla.

 

En los años setenta, el modelo económico de bajos impuestos y altos subsidios impulsado por Estados Unidos presentó sus primeras muestras de inviabilidad financiera; sin embargo, era de interés para el imperialismo norteamericano seguir conservando un modelo de prerrogativas sociales como respuesta a lo que se hacía en la Isla vecina: Cuba. Por mandato de Estados Unidos, Puerto Rico empieza una loca carrera de endeudamiento a través de empréstitos financieros y grandes emisiones de bonos, deuda que se siguió financiando con deuda. De esa forma, la relación de la deuda con respecto al Producto Interno Bruto pasó de 35.4% a 63.2% de 1970 a 1980, tal como lo muestra la gráfica 1.

 

Elaboración propia con datos del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico.

 

Para el año 2006, también por orden de Estados Unidos, entró en vigor la derogación de la sección 936 del Código de Rentas Internas Federal, que permitía a las empresas manufactureras grandes exenciones fiscales, este incentivo fue el motor del crecimiento de la industria en Puerto Rico durante la década de los ochenta y los noventa. Este crecimiento económico mantuvo la relación deuda/PIB casi estancada durante los años ochenta y noventa como se muestra en la gráfica.

 

Derogar la sección 936 significó un duro golpe para las empresas y un desincentivo para la inversión, por lo que muchas cerraron o mudaron sus capitales. Estados Unidos justificó la política argumentando que era para disminuir pérdidas fiscales por baja recaudación. A partir de ese momento, la economía de Puerto Rico entró en recesión, por lo que la relación de deuda volvió a aumentar vertiginosamente.

 

En el año 2015, los intereses de la deuda fueron tan altos que el gobernador de Puerto Rico declaró la moratoria de pagos y la suspensión de muchos servicios del gobierno. Después de renegociar la deuda se otorgó plazo para julio de 2016. Ante la posibilidad de que se declarara nuevamente la moratoria de pago el gobierno de Barack Obama promovió la Ley de Supervisión, Manejo y Estabilidad Económica en Puerto Rico (PROMESA en inglés), en ella se otorgan facultades a una Junta de Control Fiscal para administrar las finanzas de la isla, esta junta está por encima del gobernador (elegido democráticamente) y sus miembros fueron nombrados por Obama, se sabe que efectúa onerosos gastos como la renta de una oficina en Nueva York por casi 100 mil dólares, pero en esa ley también se señala que los gastos serán cubiertos con dinero de Puerto Rico lo que aumenta el déficit fiscal.

 

Esta Junta ha obligado al gobernador a efectuar una política de austeridad que se resiente en el bienestar de los puertorriqueños, además de severos recortes al gasto público, alrededor de mil millones a salud y 500 millones a la universidad Pública, entre otros. Diversos sectores populares se han movilizado y hoy la Universidad Nacional cumple un mes en huelga, tomada por los estudiantes, sin que se avizore una solución al conflicto.

 

Por si fuera poco, la declaración de ayer, de acogerse al Título III de la Ley PROMESA, coloca a Puerto Rico en la bancarrota técnica, por lo que dejarán de funcionar los principales servicios públicos como el de recolección de basura, transporte, seguridad, etc.

 

Poco se comenta de esta situación, porque no es conveniente para Estados Unidos mostrar un resquicio del colonialismo en quiebra. Tampoco se dice que más de la mitad de la deuda que se obligó a aceptar a Puerto Rico podría ser espuria, es decir, se trata de fondos buitres. Los fondos buitres son aquellos que compraron bonos “basura”, bonos que fueron renegociados a un valor bajo y que fueron comprados por grandes financieras internacionales que ahora exigen el valor completo del bono y no el que realmente pagaron.

 

¿Podría México llegar a ese nivel con el actual ritmo de endeudamiento de Peña Nieto? Sería muy aventurado decirlo, pero nuestro nivel de deuda con respecto al PIB es actualmente del 50 %, similar a Puerto Rico antes de la crisis, así que cualquier eventualidad que haga decaer nuestra economía podría colocarnos en una situación riesgosa.

 

Desde aquí nuestra solidaridad con los académicos y estudiantes de Puerto Rico que hoy libran la batalla para defender el presupuesto universitario. Sin educación, ciencia y tecnología, Puerto Rico –y cualquier país- firman su condena colonialista frente al imperialismo.

 

*Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

Twitter: @BandalaCarlos