Narcos México, serie que desnuda una triste y corrupta realidad

Narcos México, serie que desnuda una triste y corrupta realidad

Foto: LTFinde

Pese a que en últimas fechas se ha criticado a las series de televisión que fomentan la llamada narcocultura, Netflix presenta “Narcos México”, que en dos temporadas desnuda un triste y corrupta realidad de nuestro país en sus dos primeras temporadas.

 

Con Diego Luna como protagonista, interpretando al llamado “jefe de jefes” Miguel Ángel Félix Gallardo, “Narcos México” no solo presenta los inicios de un problema que parece incontrolable en nuestro país, sino que deja de manifiesto que el crimen organizado también fue solapado por el gobierno y alimentado por Estados Unidos.

 

“Narcos México” es punzante y toca momentos muy incómodos en la vida política mexicana, donde se hace referencia a ciertos políticos y presidentes, que por su hambre de poder permitieron que el narcotráfico fuera el negocio principal de nuestro país.

 

La historia gira alrededor del cruel asesinato del agente de la DEA, Kiki Camarena, que se convirtió en motivación de agentes norteamericanos, que con su a veces absurdo nacionalismo fueron despertando a un monstruo que no pudieron detener.

 

“Narcos México” ofrece no solo una visión de los inicios de capos como Amado Carrillo Fuentes, los hermanos Arellano Félix, Héctor Palma y Joaquín “el Chapo” Guzmán, sino la manera en la que el narco se fue apropiando de los caminos del país, teniendo a los capos colombianos Pablo Escobar y los “Caballeros de Cali” como sus principales apoyos.

 

También nos muestra el enorme interés de la clase política por hacer crecer este “negocio”, pues los ríos de billetes que genera el narcotráfico son un gran atractivo para diversos gobernantes, tocando momentos como la ya célebre “caída del sistema” en las elecciones de 1988.

 

Y no solo eso, en “Narcos México” vemos la manera de operar del PRI y de algunos de sus máximos exponentes, que sin ser mencionados por su nombre, sí son evidenciados por esta serie.

 

Podemos decir que no es una apología a la narcocultura, sino una ventana al momento en que el gusano del narco se metió en una manzana llamada México y comenzó a pudrirla desde sus adentros.

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