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Imagen Económica

¿Cómo va la curva de contagios en México?

Carlos Alberto Jiménez Bandala*

A partir del lunes 30 de marzo y hasta el próximo 30 de abril el gobierno ha decretado Estado de Emergencia Nacional lo que significa la suspensión de actividades no esenciales bajo la consigna “Quédate en casa” que impulsa una cuarentena voluntaria de la mayoría de la población para “aplanar la curva” de contagios por coronavirus, pero ¿qué significa esto?

 

La reproducción de un virus y por tanto el número de contagios crece de forma exponencial. Diversos modelos matemáticos explican de forma sencilla como una persona puede contagiar a 3 y estas 3 a 9 y las 9 a 27, 64, 108 y así al infinito en un periodo breve de tiempo. Además, se supone que, como cualquier gripa, el coronavirus terminará infectando a una gran parte de la población (80-90%), sólo un 15% podría requerir atención médica y el resto lo pasará como cualquier influenza. De las personas a las que se les complique podrían morir entre 2 y 3%. Se trata de una tasa bastante baja comparada con otros virus.

 

Entonces no se trata de un problema de salud, sino de un problema económico, de asignación de recursos: si todos eventualmente enfermaremos a causa del COVID-19, el problema es el momento en que enfermemos. Si un gran número de personas enferman al mismo tiempo, los sistemas de salud se colapsarán, no podrán atender a los más vulnerables y la tasa de mortalidad se incrementará. Si enfermamos de forma escalonada, los sistemas de salud pueden darse abasto en la atención médica. Esa es la lógica de la cuarentena actual.

 

Por tanto, cuando se habla de “aplanar la curva” significa que la forma exponencial de los contagios crezca a un ritmo menor, en lugar de tener un pico que rebase la infraestructura hospitalaria de un país, el crecimiento se ralentiza y tenemos por más tiempo un bajo número de casos. Esto tiene también un costo, pues significa que durante más tiempo las actividades deberían estar suspendidas, a la ciudad China de Wuhan le tomó 12 semanas aproximadamente.

 

Desde el inicio de la pandemia, muchos matemáticos presentaron su modelación del crecimiento exponencial de los contagiados, por fortuna la mayoría ha fallado. Miles de modelos pronosticaban que para la semana 9 China superaría el millón de contagiados y al menos 300 mil muertes; al final fueron sólo 80 mil contagios. Otros modelos esperaban que a estas alturas México tuviera 10 mil casos. Incluso, a principios de semana se pronosticó que ayer miércoles rebasaríamos el millón de contagiados en el mundo. También fallaron. ¿Por qué fallan, incluso en periodos de tiempo tan corto?

 

Si usted escucha a un matemático explicar los crecimientos exponenciales, seguro lo verá emocionado, incluso poniendo como ejemplo el cuento del carpintero que le hizo un hermoso ajedrez a un rey y le cobró el tablero con el equivalente exponencial de granos. Es decir, un grano para el primer cuadro, dos granos para el segundo cuadro, cuatro para el tercero y así sucesivamente. Como un tablero de ajedrez tiene 64 cuadros, el último debería tener 18.4 trillones de granos. Claro que no había reino con tal cantidad de granos.

 

En Economía también tenemos un ejemplo parecido. Malthus, economista inglés, alumno de Adam Smith, señalaba que los alimentos crecen aritméticamente, pero las poblaciones lo hacen de forma exponencial. Sus modelos de progresión auguraban el colapso de Inglaterra porque no habría lugar ni alimentos para la población en la isla. También se equivocó.

 

Los matemáticos son tan necios que tropiezan con la misma piedra una y otra vez; piensan que sus hermosos y perfectos modelos exponenciales reflejan la realidad. Sucede que nada en la naturaleza crece exponencialmente de forma infinita. Incluso poblaciones de virus y bacterias tienen medios de autocontención; cuanto más las poblaciones humanas que además de las defensas naturales hemos desarrollado medios de contención sociales, sean por la medicina, por el comportamiento humano, por la cultura y las costumbres o por otras formas artificiales.

 

La siguiente gráfica muestra la tendencia del cambio marginal del porcentaje de nuevos casos de infectados, compara Estados Unidos con México. Como se ve el punto máximo, en Estados Unidos fue alcanzado entre el 20 y 21 de marzo; mientras que en México fue entre el 25 y 26 de marzo y posteriormente las curvas caen. Esto no quiere decir que baje el número de contagios, sino que el crecimiento de contagios dejó de ser exponencial.

 

Elaboración propia con datos de OMS y Secretaría de Salud

 

La correcta interpretación de la gráfica es que “por cada día que pasa, el número de contagios es menor en términos proporcionales al total de casos acumulados”. Se observa que, en efecto, el crecimiento de la curva en México siempre fue menor por lo que el accionar del gobierno ha sido correcto. Es importante que no se confunda esta curva con la curva de contagios. En la gráfica se muestra la curva tendencial, cuando esta curva baje hasta cero, la curva de contagios empezará a ser plana.

 

Como vemos, no hemos cumplido el objetivo aún, pero la situación tampoco es tan catastrófica. Así que bajemos el temor, pero no la guardia; mantengamos las medias sanitarias, pero sin paranoias. ¡Vamos a salir adelante! ¡Mexica, Tiahui!

 

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios, Universidad La Salle México

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

Twitter: @BandalaCarlos

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