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A golpes de razón

El Coronavirus y el fin de nuestros tiempos

Miguel Ángel Cordero Álvarez

No, no es una columna fatalista. Por el contrario, trata de llenar de esperanza.

 

Nuestros tiempos, los que estamos sufriendo ahora, están llenos de caos y furia.

 

La pandemia que nos ha llevado de regreso a nuestras casas también causará, es un hecho, una crisis económica profunda.

 

La única forma de salir adelante del problema sanitario y de la recesión será a través de la solidaridad.

 

Si esto lo tomamos como base, nuestra humanidad estará siendo obligada a superar ese egoísmo que ha causado tanto daño.

 

La corrupción es una forma de egoísmo. Es esa necesidad del funcionario o empresario por hacerse más a costa de otros.

 

En otras palabras, la corrupción es un mal que surge del corazón egoísta del ser humano que tan bien describió Adam Smith.

 

Por ello, sí la enfermedad y la crisis causada por esta obligan a la sociedad a lograr la solidaridad, los tiempos que conocemos ahora estarán en el pasado.

 

Nuestro futuro depende necesariamente de un cambio drástico en cuanto a los preceptos y valores sociales.

 

Sumidos en nuestra egoísta forma de ver la vida, la ausencia de crisis nos dio como humanos una superioridad abrumadora e inmerecida.

 

Pero es la enfermedad que vivimos la que está llevando humildad a nuestra cultura humana y esfuerzo a nuestra herencia histórica.

 

El Coronavirus COVID-19, así, podrá ser recordado como un virus que atacó a la humanidad y que, con ello, la invitó a fortalecerse.

 

Y esa fortaleza será más humana.

 

Tendrá que ser así porque de lo contrario nos condenaremos a la extinción.

 

Este es el fin de nuestros tiempos para que vengan mejores.

 

Y yo estoy convencido de que éstos llegarán.

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