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Feminicidio, entre la agobiante tristeza y la agonía perpetua

Feminicidio, entre la agobiante tristeza y la agonía perpetua

El dolor de una madre, de un padre, enterrando a una hija es devastador. Es una mezcla de emociones, rabia e impotencia junto con la más agobiante tristeza que se convierte en agonía perpetua. Si es grande ya el dolor de enterrar a una hija, ¿qué tan terrible será el de una hija asesinada? Los padres de Angie y de sus dos amigas conocen tal sufrimiento.

 

En Puebla, los feminicidios han aumentado en 12 % en comparación con el periodo que va de enero a mayo, del año pasado. Pero para los familiares de las víctimas, los porcentajes y otros datos de referencia cuentan menos que las horas de llanto por su pérdida.

 

El viernes, el Gobierno del Estado reconoció el hallazgo del cuerpo de Angie Michell, una joven que desde el domingo de la semana pasada había sido reportada como desaparecida. La última referencia es que ella y sus amigas fueron vistas con dos hombres.

 

Las mujeres en el estado enfrentan una violencia que no se ha visto en años. Según el documento “Análisis de los Delitos de los 50 Municipios con Alerta de Violencia de Género”, las agresiones contra mujeres que van desde el acoso sexual hasta el homicidio siguen en una tendencia ascendente.

 

Diversas organizaciones han denunciado por años esta escalada de ataques contra las poblanas. Este sábado, a manera de ejemplo, un grupo de feministas se manifestó en el monumento de Benito Juárez en la antesala de un acto oficial del Gobierno del Estado.

 

No es la única manifestación. Uno de los eventos recientes que causó una inconformidad social fue el homicidio de tres estudiantes y un conductor de Uber ocurrido durante el Carnaval de Huejotzingo. Si bien el ataque fue contra los jóvenes en lo general, fue la agresión contra la joven estudiante en lo particular la causa fundamental del ataque.

 

Estudiantes de 30 universidades encabezaron una marcha el 5 de marzo que destacó por su tamaño y porque apenas 72 horas después otros colectivos organizaron una nueva protesta contra las agresiones a las mujeres. Esta manifestación se hizo en el contexto de las protestas internacionales para exigir igualdad.

 

Y en dicha manifestación se escuchó el desgarrador grito y llanto de madres que han visto a sus hijas asesinadas. Por ejemplo, la profesora Mari Hernández, madre de una víctima de los feminicidios en Puebla, lloró con un megáfono en mano al lamentar el asesinato de su hija. Las redes sociales dieron cuenta de su tristeza. Las mujeres que le escucharon, con lágrimas en los ojos, respondieron a su testimonio: “no estás sola”.

 

Pero Angie y sus amigas sí lo estuvieron. Los cuerpos de sus dos amigas no han sido hallados. Los restos de ella sí, y fueron encontrados en un paraje de la comunidad de Ocotla en el municipio de San Nicolás de los Ranchos. La joven de 19 años fue una de las mujeres que participaron en las protestas digitales de la manifestación del 8 de marzo.

 

En su perfil todavía puede leerse: “si mañana soy yo. Si mañana no vuelvo, destrúyelo todo. Si mañana me toca a mí, quiero ser la última. Estoy harta. Estoy cansada de tener miedo. De vivir con miedo”.

 

Los feminicidios contra mujeres en Puebla han atraído la atención de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. El organismo exhortó al Gobierno del Estado a instrumentar acciones para atender la problemática de la violencia feminicida. En respuesta, la administración estatal reportó que este último caso, el de Angie y sus amigas, no quedará impune.

 

De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Puebla es uno de los estados con mayor índice de agresiones contra mujeres, desde homicidios hasta violaciones, extorsiones o acoso sexual y laboral.

 

La Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (CONAVIM) reportó que a Puebla, Estado de México, Veracruz, Nuevo León, Ciudad de México, Jalisco, Nayarit y Zacatecas se les ha recortado el presupuesto federal para la Alerta de Género.

 

A principios de la semana pasada, el presidente Andrés Manuel López Obrador fue cuestionado sobre este hecho en su conferencia matutina. Él rechazó dicho reporte, pero defendió que su estrategia general contra la inseguridad –no enfocada en las mujeres, exclusivamente- está dando resultados.

 

Pero las discusiones políticas sobre las agresiones contra las mujeres quedan de lado cuando se contempla el dolor de los familiares y amigos de las víctimas. En las redes sociales, esta semana destacó el caso de Angie Michelle, porque sus allegados subieron tanto protestas como oraciones por la joven y sus amigas.

 

Mientras el reportaje es escrito, a manera de protesta por la violencia contra las mujeres, otro cuerpo aparece: el de Guillermina Rubín Ramírez, una mujer de 31 años que vivía en la junta auxiliar de San Francisco Totimehuacan.

 

Durante las manifestaciones digitales y presenciales del 8 de marzo hubo diversos mensajes alusivos a la protección de las amigas y familiares de los varones, pero uno de los que destaca por su profundidad textual y el número de veces compartidas es el siguiente:

 

“Tú que tienes a una amiga, a una madre, a una hermana, a una hija o a una novia cuídala con todas tus fuerzas, porque en este terrible mundo de inmundicia no sabes qué monstruo te la arrebatará. ¿Si tú eres de los machos que se burlan de protestas como estas? Estás equivocado: si la mujer que amas muriera, destrozarías el mundo solo para volverla ver sonreír”.

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