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Sin temor a réplica

Genoveva Huerta, inexistente en el mapa político

Gustavo Mirón Reyes

Genoveva Huerta Villegas, la supuesta “líder” del PAN en Puebla, es prácticamente inexistente en el mapa político y esto quedó en evidencia la mañana de este martes, cuando el gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta puso en su lugar a la “dirigente” panista.

 

Si usted, amable lector, le pregunta a cualquier persona en la calle quién es Genoveva Huerta, le apuesto lo que quiera a que ni el 30 % la conoce.

 

Tiene razón el gobernador, la oposición que representa Genoveva es pequeñita, diría que mínima, casi imperceptible.

 

Aunque llore por los rincones, Genoveva Huerta es más conocida por los atropellos a la militancia panista y los moches entregados a su incondicional Eduardo Alcántara que por sus “virtudes” políticas.

 

Es más, un ejemplo claro es el desastre que resultó como candidata a diputada local en las elecciones de 2018, cuando por cierto no dudó en seguir cobrando como legisladora federal mientras dizque hacía campaña.

 

Y con ese historial, Genoveva Huerta ahora sueña con ser candidata a la alcaldía de Puebla… Le juro que no es broma, la dirigente del PAN cree tener las credenciales para buscar la primera regiduría.

 

¿Quién ha engañado de manera tan cruel a Genoveva Huerta? Será que sus incondicionales, Eduardo Alcántara y Pedro Gutiérrez, igual de insignificantes en el mapa político, se han dedicado a meterle ideas en la cabeza que no son acordes a la realidad.

 

La verdad, hasta quien escribe esta columna siente un poco de lástima por “la Jefa”, pues si todos sus movimientos faltos de claridad le dieran la candidatura a la alcaldía, entonces el PAN estaría destinado al peor de sus fracasos en las urnas.

 

Que alguien por simple humanidad le ponga los pies en la tierra a Genoveva, quien no puede aspirar a un cargo tan alto cuando ni siquiera en su propio partido la quieren.

 

Es cuestión de empatía…

 

El COVID-19 no es un juego, sobra decirlo. Quienes lo hemos vivido en carne propia resulta una experiencia dolorosa en todos los sentidos, pero igual duele ver a una sociedad sin empatía, sin humanidad.

 

Nada nos cuesta 15 días usando un cubrebocas. Hacerlo no solo por nosotros, sino por nuestras madres, padres, abuelos, tíos, hijos y parejas.

 

Para ustedes, mis amigos que viven la pesadilla del coronavirus en estos momentos, mi total respaldo. Saldremos adelante.

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