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Utopía

“Lealtad a ciegas” a la 4T

Eduardo Ibarra Aguirre

Por lo menos es desafortunada la expresión que empleó el presidente Andrés Manuel para explicar los motivos de la renuncia del jurista Jaime Cárdenas a la titularidad del Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado, antes de mayo de 2019 Servicio de Administración y Enajenación de Bienes.

 

A pregunta expresa de una reportera, López Obrador contestó: “Sí escuchamos y tiene razón (Cárdenas): pedimos lealtad a ciegas al proyecto de transformación, porque el pueblo nos eligió para acabar con la corrupción, con los abusos, para llevar a cabo un gobierno sobrio y austero, para hacer justicia, entonces sí es lealtad al pueblo básicamente, no a mi persona”, porque explicó que esto genera servilismo (24-IX-20).

 

Todo comenzó el martes 22 cuando el titular del Ejecutivo dio una explicación parcial sobre las razones que condujeron al coahuilense de Parras de la Fuente, la tierra de Francisco I. Madero, al explicar que en la administración pública “el que se aflige, se afloja. Ni modo de que si enfrentamos un problema nos dé depresión. Nos inmovilicemos y no vamos a hacer nada. Imagínense con ese ánimo cómo podríamos estar enfrentando una doble crisis, la pandemia y la crisis económica (…) Lo difícil se resuelve, lo imposible se intenta”.

 

No le falta razón a AMLO, pero Cárdenas Gracia tiene la propia y al omitirla el presidente dio una visión parcial y motivó la cadena de precisiones que era posible ahorrar para no dar pie a los ataques sistemáticos de cualesquiera errores o aciertos que usan los intelectuales orgánicos para golpear a la Cuarta Transformación.

 

Los señores fingen confundir patrocinios y subsidios gubernamentales (1982-18) a Nexos, Cal y Arena, Letras Libres y Clío –empresas culturales privadas– con la defensa de la libertad de expresión. Para ello utilizan expresiones intolerantes de Paco Ignacio Taibo y sin mediar explicación los 650 firmantes de En defensa de la libertad de expresión, se las endilgan “democráticamente” a Obrador, de la misma manera no consultaron a decenas de firmantes. ¡Así practican lo que pregonan y exigen!

 

Los colegas volvieron al ataque.  “¿Fueron falta de ganas o miedo? –Las dos cosas, es que está de buen tamaño el animal. Pero esta es la lucha de David contra Goliat. Es una transformación, no es un día de campo, no son tamalitos de chipilín”.

 

Cierto, mas cualquier funcionario que se respete así mismo, aunque sea un poco, no opta por el silencio y Jaime Cárdenas dio a conocer el texto completo de la carta de renuncia a partir del próximo jueves al Indep, en la que plantea que se detectaron probables irregularidades administrativas, procedimientos de valuación que no garantizan el mayor beneficio para el Estado, mutilación de joyas, contratos favorables a las empresas y conductas de servidores públicos contrarias a las normas; lo que fue rechazado por Ricardo Rodríguez Vargas, el anterior director. “No contamos por el momento con liquidez para cumplir” con las liquidaciones de trabajadores de Ferrocarriles Nacionales de México y Luz y Fuerza del Centro; la Procuraduría General de la República debe al instituto 2 000 millones de pesos.

 

El titular del Ejecutivo federal rechazó que existan anomalías, pero “Si hay denuncias, se van a investigar, como debe de ser, pero esto, más que nada es un asunto politiquero, no hay nada de qué preocuparnos”. ¡Zas!

 

Tan sencillo que era no dosificar la información y no poner por delante las características personales y profesionales de Jaime Cárdenas, y menos aún exigir “lealtad a ciegas”, cuando es indispensable que esté sustentada en el conocimiento.

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