La UNAM, los cacicazgos y AMLO

La UNAM, los cacicazgos y AMLO

Que “mi pecho no es bodega”, como afirma con relativa frecuencia el presidente Andrés Manuel en la famosa mañanera de grandes e irrepetibles audiencias, no es razón suficiente para comprender su cuarta insistencia en abordar el tema de la “derechización” de la Universidad Nacional Autónoma de México. Tampoco lo es “siempre digo lo que pienso”.

 

Si la última aseveración fuera correcta, López Obrador seguramente tiene una mala opinión de los excesos turísticos de Enrique Peña y Tania Ruiz, ahora por Roma y descubiertos a la salida del costoso hotel De la Ville, por dos mexicanas. Y sobre lo que no faltará adversario del tipo de Jorge Germán Castañeda para asegurar que es prueba de la existencia del presunto “pacto de impunidad”, convenido en 2018 con Peña Nieto. La permanencia de Rosario Robles en prisión lo desmiente, así como las carpetas de investigación ministerial abiertas en contra de otros colaboradores y socios del expresidente.

 

El hecho es que el tabasqueño de Macuspana declinó opinar sobre el turista mexiquense de Atlacomulco, también conocido como Atracomucho. Pero no deja fuera de su agenda diaria a la máxima casa de estudios y sin establecer los oportunos matices para saber si AMLO se refiere al conjunto de la institución, a la Rectoría, a la Junta de Gobierno, al Consejo Universitarios… A qué.

 

Sin embargo, reafirma: “Estoy absolutamente seguro que la UNAM se derechizó, eso fue lo que sucedió en todo el periodo neoliberal, se llenaron las facultades de ciencias sociales de conservadores”. Y acaso tenga razón, pero en política y en la vida misma no existen absolutos, y menos la verdad absoluta. Ni siquiera que la Tierra es redonda porque es chata en los polos.

 

Finalmente precisó su rechazo, “no a la UNAM, sino a los grupos políticos y de interés académico apoderados de ella en los últimos 35 años. Ahora que hice un pequeño cuestionamiento sobre la UNAM se pusieron también enojadísimos. Apenas si los testereé” (“someter algo o a alguien a un control o prueba”).

 

¿Quiere Obrador someter a prueba a Enrique Graue? Apenas en septiembre de 2018, cuando fungía como presidente electo, AMLO se reunió el día 10 con el rector para “respaldarlo” y pidió a los universitarios confiar en las autoridades y no caer en provocaciones, además “coincidimos en que las demandas de los jóvenes son justas y, como espero se atiendan, pronto se volverá a la normalidad. No prosperará ningún intento de desestabilización”, escribió entonces López Obrador en Twitter.

 

¿Qué cambió en forma sustancial en tres años? Vaya usted a saber. Graue Wiechers respondió, por primera vez, pero con generalidades que evidencian su propósito sacarle la vuelta a la crítica presidencial: La educación que imparte la UNAM responde al llamado de la sociedad que demanda “la superación colectiva y la formación de cuadros competentes y comprometidos con la prosperidad de la nación”, brinda a los jóvenes la fuerza moral que nos da la experiencia y “la certidumbre del poder transformador”.

 

Se trata de una discusión trascendente cuando los cacicazgos, como el de la Universidad de Guadalajara con Raúl Padilla dominando hace más de tres décadas, constituyen una rémora para la educación superior.

 

Mas no parece el momento adecuado para un debate de esta naturaleza porque el gobierno de México libra la que será una de las batallas más decisivas de la Cuarta Transformación, la del futuro del estratégico litio y la energía eléctrica. Y para librarla con éxito requiere aliados, sumar fuerzas legislativas, mediáticas y populares.

 

Acuse de recibo

 

Arnoldo Martínez Verdugo: obra de un dirigente comunista (Ediciones Akal, México, 2020, 972 páginas), de Elvira Concheiro como coordinadora –con la Presentación de Andrés Manuel López Obrador y los ensayos de Elvira Concheiro Bórquez (Arnoldo, dirigente comunista), Pablo Gómez (Liderazgo y crítica), Martí Batres Guadarrama (Arnoldo Martínez Verdugo, el hombre que transformó a la izquierda mexicana) –y Aldo Guevara como compilador junto con la doctora, resultó una extraordinaria compilación del pensamiento del sinaloense de Pericos, pero la edición es abundante en palabras y líneas repetidas e incluso omitidas. Una lástima con los extraordinarios patrocinios institucionales que tiene el libro. Arnoldo era muy cuidadoso con sus textos y seguramente se revolvería en la tumba si viera el producto, pero caballero y educado como era, sólo se quejaría con sus más cercanos… Una sugerencia para sus lecturas www.forumenlinea.com: Lula: Brasil y el mundo merecen algo mejor (Osvaldo Cardosa). Nicaragua, casi tres lustros de avances bajo la bandera rojinegra (Francisco G. Navarro). Acción, autocrítica y reflexión en Cuba (Ángel Guerra Cabrera). El Che Guevara, eternauta que trasciende y se renueva (Luis Bruschtein). El viacrucis de Afganistán (Alfredo Boada Mola). China superó la pobreza extrema (Florencia Vaveluk). Australia desplaza a Francia del Pacífico (Antonio Cuesta).

 

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