Los “argumentos” más absurdos para defender las corridas de toros

Foto: Enfoque

Rafael Herrerías, administrador de la Plaza de Toros de México, quien estuvo a punto de ir a prisión por evasión de impuestos, expresó en una entrevista televisiva que la fiesta brava no es una tortura y que “los animales no sufren”. Por si fuera poco, sentenció que “las mujeres sangran mucho más que un toro en toda su vida”. El comentario ha causado gran descontento en la población, por lo que muchos han externado que Herrerías es un digno representante de las personas que siguen pensando que matar toros es un “arte”.

 

 Rafael Herrerías no es la única figura pública que se ha pronunciado contra la prohibición de las corridas de toros en la Plaza México, pues el excandidato a la presidencia Gabriel Quadri ha hecho referencia a que quienes no entienden la tauromaquia son “chairos”, y comparó la denominada fiesta brava con los homenajes que se hacen en honor de la Virgen de Guadalupe, aunque una cosa no tenga que ver con la otra.

 

Otros intentan justificar el abuso y maltrato de animales diciendo que las corridas de toros generan “muchos ingresos”, pero no son conscientes que las ganancias solo se van hacia los empresarios y muy pocas veces a las personas que trabajan en los recintos, las cuales suelen tener una pésima condición laboral.

 

También hay quienes aseguran que la lidia de toros solo es para la gente que tiene “riqueza cultural y económica”, y afirman que quienes están en contra de la tauromaquia son personas con problemas mentales, que se rebajan al mismo nivel que un animal.

 

 Entre los fanáticos de las corridas existe la creencia de que con la desaparición de estos eventos el toro de lidia va a dejar de existir, pues expresan que su crianza y cuidado solo vale la pena para llegar a la arena. Sin embargo, científicos de la UNAM, especialistas en turismo y en animales, han descartado que la prohibición afecte a cualquier especie de toro.

 

Por último están los que expresan no tener remordimientos por disfrutar ver a un animal desangrarse, y con total desparpajo afirman que “gozan” ver cómo el toro es asesinado tras una corrida, bajo el argumento de que el animal fue preparado toda su vida para morir ahí.

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