Permisos de estancia a migrantes, un arma de doble filo

Foto: Enfoque

La llegada y el paso de migrantes centroamericanos por México se ha convertido en un problema grave para el Gobierno Federal, que en diversas ocasiones ha sido acusado de usar violencia extrema para frenar las caravanas de hondureños, guatemaltecos y salvadoreños que buscan llegar a Estados Unidos.

 

Para evitar esto, el Instituto Nacional de Migración (INM) informó que se entregaron casi 7,000 permisos de estancia a migrantes, con lo que la caravana que pasaba por México se disolvió, pese a que algunas personas estaban todavía en varios pueblos esperando a recibir dinero de familiares o descansando antes de seguir hacia el norte.

 

El INM no detalló el tipo de documento que entregó, limitándose a señalar que con esto los migrantes acreditan su estancia regular en el país, por lo que no se sabe si el permiso es por un mes o por un periodo más largo.

 

Lo anterior resulta un arma de doble filo, pues entregar dichos permisos de estancia a migrantes puede derivar en otros problemas que tarde o temprano terminarán afectando al país, debido a que estas personas pueden moverse por donde quieran sin restricción.

 

Y es que se sabe que algunos migrantes prefieren quedarse en México y no concluir su “sueño americano”, motivo por el que estas personas terminan instalándose en los cruceros de grandes vialidades con el objetivo de recibir un apoyo económico.

 

Asimismo, ahora que los migrantes caminan por separado son más propensos a ser víctimas de la delincuencia, sobre todo niños y mujeres, pues las bandas que se dedican al tráfico y trata de personas encontrarán la oportunidad de raptarlos.

 

Los migrantes también podrían caer en las garras de la delincuencia, pues debido a que los mexicanos serán poco empáticos no encontrarán empleos, y recurrirán a cometer robos o en el peor de los casos serán reclutados por fuerzas del crimen organizado.

 

Al otorgar este tipo de permisos, el INM se verá obligado a mantener la vigilancia de estos migrantes, pues de lo contrario la “solución” de la Federación se puede convertir en un grave dolor de cabeza.

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