San Cristóbal, reflejo de un México “preocupado” por el bienestar de criminales

San Cristóbal de las Casas, Chiapas, uno de los municipios que más turistas recibe a nivel nacional, vivió la tarde de este martes momentos de pánico que obligaron a sus habitantes a refugiarse en sus casas o en las zonas donde estuvieran, a fin de evitar salir heridos.

 

Un grupo de personas encapuchadas y con armas largas recorrieron las calles de esta ciudad sembrando el terror entre miles de personas, que mediante redes sociales denunciaron esta acción y el temor que sentían salir de los sitios donde estaban.

 

Y aunque el alcalde de esta localidad, Mariano Díaz Ochoa, quiso descartar que estos hombres fueran parte de un grupo del crimen organizado, las imágenes dicen todo lo contrario y dejan ver que esto va más allá de la disputa por el control de un mercado.

 

 

Lo que sí resulta cierto de lo dicho por el presidente municipal, es que estas personas estaban mejor armadas que los elementos de la Policía local, motivo por el que no les hicieron frente cuando recorrieron las calles, dejando un reflejo fiel de lo que es México en estos momentos.

 

Ante actos violentos como el ya descrito, hacen ruido las pasadas declaraciones del titular del Ejecutivo Federal, cuando argumentó que los criminales también “son personas que sienten”. Con este espíritu “comprensivo”, los grupos criminales se van apoderando de más lugares de México, donde pese a la presencia del Ejército y de la Guardia Nacional pueden hacer y deshacer a su antojo sin consecuencias.

 

Tan solo en el presente sexenio se han contabilizado 110,000 muertes violentas, cifras que no se habían visto en otros gobiernos y que son minimizadas por la Federación, que no ha logrado contener la oleada de violencia que se vive en México.

 

Y es que no solo es San Cristóbal de las Casas, hay otro tanto de lugares en el país que viven una escalada de violencia que parece no tener límites; ejemplo es lo que sucede constantemente en Guanajuato, el Estado de México y Guerrero, lugares donde reina la incertidumbre entre la población.

 

Mientras tanto, la Federación se muestra magnánima y hasta comprensiva con los delincuentes, sin importar que una gran parte de mexicanos viven en la zozobra de no saber cuándo estarán en medio del fuego cruzado.

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