¿Es el futbol un trampolín para la política?

Tras colgar los botines y alejarse de las canchas, muchos exfutbolistas en el mundo han decidido usar pantalones largos y ser ahora políticos de su país, siendo el caso más reciente el de José Luis Félix Chilavert, un retirado guardameta paraguayo que luego de una exitosa carrera bajo los tres palos se ha postulado por la presidencia guaraní, cuyas elecciones se llevarán a cabo en abril de 2023.

 

 

Así como 'Chila', otros países han visto cómo sus figuras del futbol se han convertido, con el tiempo, en candidatos a puestos gubernamentales, pasando en Liberia con George Weah, en Brasil con Romario, en México con Cuauhtémoc Blanco y en Argentina con Mauricio Macri, siendo este último un directivo y no un jugador.

 

Cada uno de estos personajes del futbol mundial tiene a su favor una carrera deportiva que indirectamente los beneficia a la hora de buscar el voto de los ciudadanos, siendo esto un recurso bien aprovechado por los partidos políticos para ahorrarse tiempo en la campaña electoral.

 

Aunque algunos de estos nuevos gobernantes toman en cuenta su deporte y tratan de aplicarlo en algunas actividades dentro de la sociedad, lo más cuestionable de cada uno de ellos es lo bien o mal que pueden desempeñarse en su puesto a la hora de los problemas, desalentando a los ciudadanos al ver que el cargo es ocupado por una persona que quizá no tenga la experiencia requerida al venir de un entorno diferente.

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