Circulación de chatarras, clave en muertes de peregrinos

Foto: Enfoque

Con la apertura que se ha dado tras la pandemia de COVID-19, comenzaron a presentarse nuevamente las peregrinaciones a diversos templos religiosos en México y con esto los accidentes que han dejado resultados fatales en las carreteras de México.

 

En los últimos meses, los accidentes en los que están involucrados peregrinos están a la orden del día, muchos de estos con la muerte de diversas personas que salen a carretera con la finalidad de reforzar su fe y terminan encontrando el fin de sus días muchas veces por el vehículo en el que circulan.

 

Y es que en la gran mayoría de estos accidentes carreteros se puede notar que el autobús donde peregrinos viajan y terminan heridos o muertos es un vehículo considerado chatarra, siendo muchos de estos autobuses de un modelo muy antiguo que no garantiza la seguridad de los usuarios.

 

 

En México se tiene la mala costumbre de ocupar los autobuses que dejan de ser funcionales para empresas de transporte en vehículos de turismo, lo que se convierte en un enorme riesgo para las personas que deciden ocupar estos autobuses para viajar a algún destino.

 

Con su vida útil ya terminada, los autobuses que en otros tiempos fueron ocupados por diversas líneas de transporte son adquiridos por pequeñas empresas de turismo, que los someten a un uso casi extremo sin tomar en cuenta que requieren diversas reparaciones para ser funcionales.

 

No es raro ver en carreteras mexicanas autobuses viejos, que incluso circulaban en los años 80’s y 90’s, llevando a turistas o en este caso peregrinos, siendo un riesgo latente no solo para los ocupantes, sino para otros vehículos que circulan por las autopistas del país.

 

La Ley de Movilidad recién aprobada no tomó en cuenta algún punto para evitar que este tipo de autobuses continúen circulando en el país, por lo que muchos siguen ofreciendo sus servicios a grupos de peregrinos, que terminan encontrando la muerte en accidentes fatales.

 

 

Es importante que las autoridades consideren no permitir ya la circulación de este tipo de carcachas en México, ya que de lo contrario existirá el riesgo latente de que una falla mecánica o lo poco funcionales que ya son provoquen accidentes con consecuencias fatales.

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