Sadio Mané, ejemplo de solidaridad entre la arrogancia de los futbolistas

Foto: Twitter / @SMane_Officiel

El futbol sin duda es una de las profesiones más rentables, todo gracias a las enormes cantidades de dinero que se pagan a los jugadores, lo que convierte a los futbolistas en personajes arrogantes que solo buscan presumir la vida de lujos que llevan gracias al talento que muestran en la cancha.

 

Es por esto que durante las pausas en las ligas vemos a los mejores futbolistas del mundo subiendo fotos a redes sociales presumiendo sus viajes a destinos paradisiacos, mostrando que pueden darse grandes lujos con los millones que ganan en sus respectivos clubes.

 

Pero hay un caso especial que va totalmente en contra de la tendencia mostrada por muchos futbolistas; se trata del senegalés Sadio Mané, quien se ha convertido en la estrella del futbol más humana que hay en estos momentos.

 

 

Mucho ruido hizo que Mané decidiera dejar el Liverpool en este mercado de fichajes, pues se había convertido en una gran figura de los de Anfield y pieza importante en el esquema de Jürgen Klopp; sin embargo, los motivos por los que habría tomado la decisión de dejar a este club son muy fuertes.

 

Sadio Mané nació y creció en una aldea muy pobre de Senegal y tuvo la suerte de salir de este lugar gracias a su calidad futbolística, pero esto no fue razón para que este delantero olvidara sus raíces y el pueblo donde nació, decidiendo ayudar al desarrollo de esta aldea.

 

El círculo cercano a Sadio Mané ha revelado que el senegalés decidió aceptar la oferta del Bayern Múnich porque lo que le pagará el conjunto bávaro le permitirá comenzar a convertir a su pequeña aldea en una especie de ciudad, con servicios necesarios para la población.

 

 

Lo anterior no resulta raro, ya que Mané ha dedicado gran parte de sus ganancias para ayudar a su pueblo, construyendo incluso un hospital y apoyando a jóvenes en sus estudios, alejándose de esta manera de todo el glamour que rodea la vida de los futbolistas actuales.

 

Incluso, en las vacaciones que tuvo tras la pasada temporada, Mané prefirió regresar a su aldea a pasar unos días con sus paisanos, en lugar de disfrutar de alguna playa. Mané hasta se dio tiempo de jugar un partido con sus amigos de la infancia en una cancha de tierra y en medio de una fuerte lluvia.

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