¡Cuidado con tus créditos! Este es el peor momento para endeudarse

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En línea con las decisiones que toma Estados Unidos, México lucha por controlar su inflación a través del alza de las tasas referenciales de interés de su banco central. Sin embargo, esta estrategia conlleva consecuencias negativas para los mexicanos que utilizan instrumentos de crédito.

 

Es el peor momento para endeudarse. Así de categóricos son los especialistas consultados por Sputnik cuando hablan sobre la situación económica del país latinoamericano, que al igual que muchas otras naciones se enfrenta al alza sostenida de precios en bienes y servicios a causa de diversos factores, como la pandemia de COVID-19 y el conflicto en Ucrania.

 

A la par de las políticas monetarias de la Reserva Federal (Fed), el Banco de México (Banxico) decidió elevar su tasa de interés referencial en 75 puntos base a 7,75%, su mayor incremento desde 2008, el año del último colapso financiero internacional.

 

El problema de esta estrategia es que es un arma de doble filo. Porque aunque probablemente sí se consiga frenar la inflación, el costo por lograrlo será alto, sobre todo para el bolsillo de la clase media mexicana que utiliza tarjetas de crédito.

 

"Lo que se está haciendo es una especie de inducción al coma económico. Por un lado sí eliminas la inflación, pero a costa de enfermar a todo el cuerpo. Subir las tasas siempre afectará a la actividad productiva y mermará la economía", asegura el economista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Óscar Rojas.

 

Las consecuencias ya son palpables entre quienes utilizan instrumentos de crédito, con excepción de los créditos hipotecarios, que funcionan a 20 o 30 años y, por ello, no resultan tan afectados por el alza de las tasas de interés del banco central.

 

"El problema de que las tasas de Banxico suban es que los bancos y las instituciones financieras toman ese porcentaje [de 7,75% en estos momentos, aunque podría subir más en el resto del año] como una referencia para otorgar créditos a sus clientes en función del riesgo que representa colocarlos. Esto quiere decir que habrá un mayor costo financiero para todos, tanto para gobiernos como para empresas y familias", explica Irasema Andrés Dagnini, economista de la Universidad Autónoma de Metropolitana (UAM) y colaboradora en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

 

 

De algún modo, abundan los expertos, se trata del pretexto perfecto para que los bancos cobren más por sus servicios crediticios, lo cual se traducirá en un mayor endeudamiento de las familias mexicanas.

 

Aunque el daño a la economía sucederá en varios ámbitos, los más afectados serán los usuarios de tarjetas de crédito. Los números son muy claros. Al cierre de 2021, la tasa de interés para una tarjeta clásica con un crédito superior a 15.000 pesos rondaba entre el 23% y el 106%. Actualmente, algunos bancos ya están cobrando tasas de hasta el 146%.

 

"Imaginemos a una familia que utiliza una tarjeta de crédito para comprar su despensa porque está desempleada o porque no le alcanza con sus ingresos. Esa familia ya resultó severamente afectada [por el alza de las tasas de Banxico]. También se verán muy afectadas las personas que se endeuden a crédito y quieran cubrir su deuda con pagos mínimos al banco. Estos usuarios pagarán sus bienes y servicios muy arriba de lo que es la inflación", abunda Andrés Dagnini.

 

El banco británico HSBC es la primera institución financiera en México que reconoce que habrá un encarecimiento de sus servicios de créditos y préstamos.

 

"Que no quepa duda que, cuando hay unas tasas tan altas, cuando se incrementan las tasas de tal manera para pelear una inflación de estos niveles, sí va a afectar las tasas del mercado y el suministro de dinero, entonces esperamos que sí haya un incremento de tasas generalizado en el mercado, aunque el gremio y la industria está tratando de no hacerlo", dijo Jorge Arce, presidente y director general de HSBC México, al diario mexicano Reforma.

 

"El peligro está en los cobros [de los bancos a los usuarios] que crecerán como bolas de nieve. Por eso podemos afirmar que estamos en un entorno adverso para la inversión y para el consumo", señala Rojas.

 

¿Quién gana con la decisión de Banxico?

 

El incremento de las tasas referenciales de los bancos centrales benefician, generalmente, a los corporativos financieros y a los oligopolios que poseen compañías trasnacionales. En pocas palabras: al gran capital.

 

"Esta clase de decisiones [de los bancos centrales] beneficia a los grandes oligopolios del mundo porque ellos son los que, en un primer momento, forzaron el aumento de los precios por su fuerza a la hora de determinar precios de mercado. Se benefician sistemáticamente de la situación y están yendo muy por encima de la estructura de oferta y demanda del mercado", asegura el economista de la UNAM.

 

Otro aspecto que les permite seguir ganando a las grandes organizaciones empresariales es la reducción del salario real provocada por el fenómeno inflacionario, explica. "Y a oligopolios me refiero a los grandes bancos, al cártel del petróleo y a las trasnacionales de los alimentos", dice.

 

¿Pero por qué el Banco de México no rechazó simplemente subir las tasas? Porque su política va muy de la mano con las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), responden los expertos.

 

"Banxico es autónomo con respecto a las políticas monetarias nacionales, pero no con respecto al sistema de bancos de la Fed, donde están involucrados muchísimos negocios. Además, como somos vecinos de Estados Unidos, nuestra economías están conectadas, por lo cual, si no hubieran incrementado la tasa, hubiera existido el riesgo de una fuga de capitales que, al final, hubieran afectado el tipo de cambio", explica Rojas. (Sputnik)

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