¿La NASA dejó de explorar los océanos?

¿La NASA dejó de explorar los océanos?

Foto: Unsplash

Hoy 8 de junio, como cada año, se conmemora el Día Internacional de los Océanos, esos ecosistemas tan importantes para el planeta que, a su vez, cubren más del 70 % de la superficie terrestre. Son igual o más relevantes para la preservación de la vida que los bosques, pero continúan siendo un gran misterio para la humanidad, toda vez que se conoce menos del 20 % de ellos.

 

Albergan miles de especies, y aun así no se sabe a cabalidad cuántas ni qué hay en todo el terreno submarino, a pesar de que lo seguimos deteriorando. La NASA ha hecho múltiples exploraciones de reconocimiento, pero se dice que dejó de hacerlo para enfocarse en la investigación del espacio exterior o por supuestos hallazgos terroríficos, ¿qué hay de cierto en estos rumores?

 

@moi_xx06

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Contrario a las creencias populares y teorías de conspiración que circulan en redes sociales y foros de internet, la NASA nunca ha dejado de hacer investigación oceánica y, por el contrario, continúa con esta actividad, a pesar de que no es su principal objetivo. Desde su fundación el 29 de julio de 1958, dicha agencia espacial ha estudiado la Tierra, pero se dedica más al universo desconocido.

 

El proyecto inicial de la NASA en este sentido fue el denominado “Seasat”, que consistía en uno de los primeros satélites de observación y se puso en órbita el 26 de junio de 1978. Se hizo para probar sensores de exploración oceanográfica y así tener mayor entendimiento de los mares que permanecían inexplorados.

 

El Seasat solo estuvo en funciones por 105 días analizando las temperaturas, vientos que corrían en el mar, formación y altura de olas, así como el contenido del agua líquida de la atmósfera, características de hielo marino y la topografía. La misión finalizó el 10 de octubre de 1978 a causa de un cortocircuito masivo.

 

Posteriormente, se continuaron por décadas los trabajos de exploración para comprender a cabalidad la composición de los océanos. El 10 de agosto de 1992 se lanzó otro satélite, el correspondiente a la misión “Topex-Poseidon”, uno de los más importantes que empezó a recopilar datos marítimos en septiembre de ese año. Se usó para detectar el aumento del nivel del mar en diferentes momentos, aproximadamente de 10 centímetros, todo antes de que terminara sus labores el 18 de octubre del 2005.

 

Con el paso de los años y las mejoras en tecnología se siguieron las misiones para análisis como la misión “Aquarius” lanzada en 2011 a una altitud de 670 kilómetros sobre la Tierra, cuyo fin era medir la salinidad del océano y sirvió para predicciones climáticas. Otro fue la “Misión Coral Reef Airborne Laboratory”, para conocer la composición y comportamiento de los arrecifes de coral en todo el mundo en 2016.

 

La más conocida de los últimos años es la misión “Oceans Melting Greenland”, que calcula y analiza el derretimiento del hielo de Groenlandia y recientemente dio a conocer que este se acabará completamente en las próximas dos décadas. Está en órbita desde el 2015 y sigue activo generando información.

 

Además de esto, la NASA colabora con otras agencias espaciales y de estudio marino con el objetivo de conocer más lo que se esconde en el océano, aunque claramente lo hace con menos ímpetu que con la exploración del universo desconocido. ¿Por qué?

 

Parte de esto se debe a las condiciones del océano a grandes profundidades, pues la presión es aplastante, la luz solar no penetra, dejando todo en penumbras y limitando la visión, sumado a las temperaturas primordialmente frías. Sin embargo, los desarrollos tecnológicos de observación espacial también van funcionado para ver en lo más recóndito del océano, haciéndolo incluso más efectivo que el uso de naves marítimas.

 

Los satélites citados anteriormente arrojan datos en lapsos de tiempo de minutos, incluso los más antiguos. Por el contrario, si esto se hiciera con barcos o submarinos, serían procesos de años para acercarse a las mediciones y exactitud de los satélites.

 

Desde hace años en internet se alimentaron los rumores en torno a que la NASA ha dejado atrás toda investigación de los océanos por, supuestamente, descubrimientos terroríficos. Entre las teorías de conspiración, se habla de que se llegó a un punto donde fueron halladas criaturas colosales o peligros para la humanidad.

 

Durante años se han creado teorías que apuntan a la ubicación de seres mitológicos como el Kraken, sirenas o monstruos marinos como el Leviatán o el Megalodón También hay quienes creen que en los lugares más inaccesibles, como la Fosa de las Marianas, o el Abismo de Challenger, aún más profundo, hay civilizaciones acuáticas y ciudades perdidas de gigantes.

 

 

Estos rumores se fortalecieron con descubrimientos que no tienen explicación en primera instancia, como el famoso sonido "Bloop", que nunca se había escuchado en un animal y dista mucho del canto de las ballenas azules. Sin embargo, estas hipótesis se han derrumbado con explicaciones científicas, como el origen del sonido a causa de glaciares que se quiebran, o la imposibilidad de que haya vida de grandes magnitudes en lo más profundo por las condiciones tan hostiles.

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