¡Ternurita!

¡Ternurita!

Ayer hubo un acontecimiento político de gran trascendencia. Se podría decir que fue tanto o más interesante que el debate entre presidenciales. Acudieron, dicen, cientos de panistas. Panistas tránsfugas, por cierto.

 

Todo fue conmovedor, bello y sublime, porque “300” panistas se sumaron a las filas del candidato Pepe Chedraui. No puede haber acto político más excelso que la suma de simpatizantes de manera pública, sin tapujos ni penas ni intereses ni traiciones…

 

Todo, todo, por el puro gusto de apoyar a un candidato carismático y muy, pero muy conocido.

 

La crónica dice que muchos nuevos simpatizantes, todos del PAN, se pararon para discursear y ponerse a las órdenes del abanderado de Morena. A todos los ahí presentes se les enchinó la piel tan solo de escuchar los elogios a Pepe.

 

El ilustre acto político concluyó con un grito de todos los presentes que proclamaba: “Pepe presidente”.

 

Insisto, todo fue conmovedor, pues hubo quien derramó lágrimas de la emoción, casi una experiencia religiosa, tanto, que los 300 panistas no se dieron cuenta que el candidato Pepe ¡no estuvo presente! ¡Ternurita!

 

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Eduardo Rivera, junto con candidatos a cargos locales y federales, firmó un Compromiso por un Rumbo Seguro para Puebla. Ello obedece a que la seguridad es una de las demandas más sentidas de la sociedad, en Puebla y todo México.

 

Si un candidato toma en serio la inseguridad para hacer campaña, quiere decir que los ofrecimientos van más allá de actos propagandísticos y electoreros.

 

Parece mentira que tan pocos candidatos en México entiendan que la seguridad es lo principal y las obras de relumbrón lo secundario. Alejandro Armenta así lo entiende. Lalo Rivera así lo concibe. Esperemos que Fernando Morales también lo asuma así.

 

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Enrique Doger se cansó de estar en el ostracismo político y salió, solito, a ofrecer su apoyo al candidato Alejandro Armenta. Y tenía que llegar con una ofrenda para ser aceptado: criticar a Eduardo Rivera por la inseguridad en la capital poblana, como si la violencia fuera exclusiva de esta localidad, como si la 4T nada tuviera que ver con el incremento de la inseguridad en todo el país.

 

En fin, Doger llegó con su ofrenda para ser aceptado, no es nuevo en estos días. Lo que sí es de llamar la atención, es que Enrique Doger hizo un papel muy cuestionable cuando fue alcalde (el puente 475, solo por mencionar un ejemplo), como para ahora estar criticando y haciendo señalamientos sobre inseguridad, como si Lalo Rivera fuera el autor de esta célebre frase: "abrazos, no balazos".

 

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¿Quién podría afirmar que hubo un ganador en el debate entre candidatos presidenciales? Tal parece que los participantes quedaron “tablas”, como al principio: Xóchitl con señalamientos sin profundidad hacia Claudia; Sheinbaum evadiendo cuestionamientos y corrigiendo cifras según “sus” datos; Máynez se quiso hacer el empático con resultados nimios, como aquello de saludar a la comunidad sordomuda, como si no hubiera un traductor desde el inicio del debate.

 

Claro, este día los tres se dicen ganadores del debate. Y lo pregonan y lo presumen. Pero la realidad es que los electores no quedaron muy convencidos.