Así es la lenta recuperación ante desastres naturales sin el Fonden

Así es la lenta recuperación ante desastres naturales sin el Fonden

Foto: Xinhua

Llegó la época del año en la que las costas de México se ven azotadas por tormentas tropicales y, sobre todo, huracanes que dejan a su paso grandes afectaciones. Los estados de Guerrero y Oaxaca están sufriendo los estragos del huracán John, convirtiéndose en un riesgo para la gente, sumándose a la falta de mecanismos de protección para la población civil.


 

Ayer, John azotó las costas del pacífico mexicano en los estados de Oaxaca y Guerrero, donde llegó como huracán, se degradó a tormenta tropical y hoy volvió a ser huracán categoría tres. Las primeras afectaciones registradas fueron inundaciones, lluvias torrenciales, además de fuertes y violentos vientos, lo que revivió el recuerdo del año pasado con el huracán “Otis”.

 

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Y es que hace casi un año, a finales de octubre, el huracán Otis, de categoría cinco, devastó las costas de Guerrero, dejando muerte, inundaciones y destrucción de viviendas y comercios en la zona, sumado a una lenta recuperación del estado. Esto se agravó al recordar que, en México, con la actual administración desapareció el Fondo de Desastres Naturales (Fonden), por lo que podría acontecer un escenario similar.

 

¿Qué pasó con Otis y el Fonden?

 

Fue el 25 de octubre cuando el huracán Otis, de categoría cinco, llegó a las costas de Acapulco, Guerrero y dejó detrás una significativa estela de destrucción. El recuento final de daños, de acuerdo con la Unicef, fue de 273,844 hogares con daños totales o parciales, afectaciones en 4,685 hectáreas costeras y al menos 68 víctimas mortales, según cifras oficiales.

 

La principal herramienta que se usaba era el Fonden, fideicomiso bajo el resguardo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) que se empleaba en casos de desastres naturales como huracanes, inundaciones, incendios forestales o sismos. A pesar de su relevancia, el gobierno federal decidió extinguir este fondo junto a otro megapaquete de 109 fondos federales.

 

En esencia, el Fonden era un fondo creado en 1996 con la finalidad de fungir como un mecanismo presupuestario que apoyara a la rehabilitación de infraestructura federal y estatal que resulte dañada por desastres naturales. Se empleaba para vivienda de la gente de escasos recursos y algunos sitios naturales como selvas, ríos y lagunas que fueran afectadas.

 

Para que los estados o municipios pudieran acceder a estos fondos, la Secretaría de Gobernación federal debía emitir una declaratoria de emergencia o desastre natural, para luego hacer un censo de los daños. Al tener conocimiento de los daños finales, el gobierno federal otorgaba los recursos en especie, es decir, reconstruía espacios, daba apoyos o en dinero en efectivo.

 

Con la llegada del presidente Andrés Manuel López Obrador, en julio del 2021 se impulsó una iniciativa para la eliminación de este y otros 109 fondos federales cuyos recursos se emplearon en otros rubros. Tan sólo en su último año de operatividad, 2020, tenía una bolsa de más de 35,000 millones de pesos que serían destinados para la atención de desastres naturales.

 

Sin el Fonden, la disponibilidad de los recursos económicos pasó a depender de asignaciones presupuestarias de la federación y de la capacidad de los gobiernos locales para movilizar fondos rápidamente en contextos de apremio. Esto retrasó la implementación de medidas de emergencia por desastres naturales, lo que afectó a las comunidades vulnerables como se vio con el huracán Otis.

 

Al no existir este importante fondo, la recuperación de Acapulco tras el paso de Otis fue más lenta, ya que se analizaron los recursos disponibles en la SHCP para la reconstrucción del estado. En un inicio, se anunció que Hacienda tenía a disposición entre 14 y 18,000 millones de pesos para enviar como ayuda a Guerrero, aunque no sería lo único que enviarían.

 

No obstante, a falta del Fonden, los recursos a asignar quedaron a la decisión del presupuesto federal, pero en su momento los legisladores de Morena y aliados se negaron a etiquetar recursos específicos para la reconstrucción de Acapulco. A esto se agregó que la declaratoria de emergencia no se emitió sino hasta el 30 de octubre y terminó el 9 de noviembre, casi dos semanas después del huracán.

 

Al final, en febrero del 2024, casi cuatro meses después del desastre, el gobierno federal asignó más de 38,000 millones de pesos para la reconstrucción del municipio, pero fue una asignación tardía y no completa. En algunos casos se reportó que el recurso dado por la federación no fue suficiente para todos los afectados, quienes tuvieron que financiar ellos mismos la recuperación de sus viviendas o negocios.

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