La tarde de este lunes, un sujeto intentó asesinar a su expareja disparándole en la cabeza. La víctima, que se desempeñaba como despachadora en una gasolinera ubicada sobre la 14 Oriente, fue atacada con un arma de fuego dejándola gravemente herida. En esos momentos, elementos de la Secretaría de Seguridad Pública arribaron al lugar y enfrentaron al sujeto, originando un intercambio balazos que finalmente terminó con el victimario herido de bala en una de las piernas.
#Actualización????| | Imágenes impactantes del ataque a una mujer en la gasolinera de La Garita en la 14 Oriente. Un sujeto, ex pareja de la víctima, intentó asesinarla mientras ella laboraba. #Seguridad #Puebla https://t.co/5nlzI8xSNH pic.twitter.com/Xuh8Ip8g1S
— Cinco Radio Oficial (@laredcincoradio) September 23, 2024
Ante esta acción, surge nuevamente el eterno debate sobre en qué casos es justificable el uso de armas de fuego por parte de los elementos de seguridad y que no corran el riesgo de ser juzgados como delincuentes y llegar hasta prisión.
En primera instancia es preciso mencionar que, en México, los mecanismos de reacción de los policías están regulados por la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza, que establece que sólo se debe usar la fuerza cuando hay una situación real de agresión, cuando es inminente o próxima a ocurrir. Además, señala que dicha ley puede amparar al policía si se sintió agredido o consideró que un arma podía atentar contra su vida o la de las demás.
Asimismo, establece que los uniformados deben aplicar los distintos mecanismos que poseen como presencia de autoridad, disuasión verbal, reducción física de movimientos y uso de armas incapacitantes. Una vez que los policías agotaron todas estas opciones y hay una amenaza letal contra sí mismos u otras personas, pueden utilizar las armas de fuego.
En este caso, la ley específica que los uniformados deben considerar como amenazas letales:
- Apuntar con el cañón de un arma de fuego o una réplica en dirección a una persona
- No soltar un arma de fuego o una réplica después de una advertencia clara
- Poner en riesgo la integridad física de una persona con un arma punzocortante
- Accionar el disparador de un arma de fuego
- Portar o manipular un explosivo real o una réplica
- Alterar objetos o sistemas que puedan tener efectos letales o incapacitantes en una o más personas.
¿Qué pasa si un policía mata a un delincuente?
Si un elemento policial mata a un presunto criminal puede tener consecuencias legales y administrativas. Si actuó en legítima defensa o en defensa de terceros, en la mayoría de los casos, se considera un homicidio justificado. Sin embargo, se tienen que efectuar investigaciones y procesos legales para determinar si el uso de la fuerza letal fue justificado y si el policía siguió los protocolos establecidos.
En algunos casos, puede haber sanciones administrativas o incluso cargos penales si se determina que el uso de la fuerza letal fue excesivo o innecesario.