Con la finalidad de sensibilizar a la sociedad sobre los trastornos mentales, luchar contra la estigmatización que sufren las personas afectadas e impulsar iniciativas que mejoren la atención, este 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, un aspecto fundamental del bienestar general relacionado con la capacidad para manejar el estrés, las emociones y las relaciones interpersonales.
Sin embargo, la salud mental a menudo se pasa por alto y no se le da la misma importancia que a la salud física. Esto puede deberse a varios factores como el estigma social, la falta de conciencia, la priorización de otras áreas de la vida o incluso por el costo de la consulta de un profesional especializado.
Estos aspectos obstaculizan que las personas reconozcan las dificultades a las que se enfrentan, soliciten tratamiento y apoyo y normalicen la situación con su entorno familiar, social y laboral.
En México, en el sexenio pasado, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, se aplicaron algunos programas en favor de la salud mental para contrarrestar el impacto de su atención en la economía de las personas.
Por ejemplo, el Programa IMSS-Bienestar implementó el Servicio de Atención Integral a la Salud Mental (SAISME), que entre otros fines, busca promover la salud mental de las personas, las familias y la comunidad, y brindar servicios de prevención y atención a pacientes con trastornos mentales, neurológicos y por consumo de sustancias, de forma oportuna, continua y multidisciplinaria.
De igual forma, a través del Programa Nacional de Salud Mental que opera en más de 1,400 unidades médicas del país, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) promueve acciones de prevención, autocuidado y atención para favorecer el estado de bienestar integral de las familias en temas de salud mental.
Asimismo, en 2023 el gobierno federal lanzó el Plan Sectorial de Salud Mental y Adicciones 2023-2024 que contiene una serie de acciones para brindar servicios desde el ámbito comunitario, con perspectiva de género y enfoque de derechos humanos y que permite a la población acceder a servicios de forma universal y gratuita.
Sin embargo, líderes de organizaciones civiles e instituciones enfocadas en la salud mental han señalado que en México, el nivel de atención a la salud mental no resuelve las necesidades de los pacientes debido a la falta de presupuesto, falta de capacitación a médicos de primer contacto, diagnósticos tardíos, ausencia de políticas públicas, insuficiencia de centros de atención especializados y estigma social hacia las enfermedades mentales.
De acuerdo con el Programa de Atención Específico de Salud Mental y Adicciones 2020-2024, en México apenas 2 % del presupuesto de salud se destina a atender la salud mental. Y de ese porcentaje, 80 % se va únicamente en gastos operativos de los hospitales psiquiátricos. Con lo cual, queda en evidencia que el gobierno mexicano no ha dado prioridad al tema, quedándose únicamente en buenas intenciones.