Después de que el Ejército de Estados Unidos realizara una incursión en Venezuela y capturara por la fuerza al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y a su esposa el sábado, el presidente estadounidense, Donald Trump, declaró ese mismo día que Estados Unidos "administrará" la nación sudamericana.
El ataque de Estados Unidos contra Venezuela y su llamado "plan de gestión", según observan analistas, es en esencia una muestra de su intento de expandir la denominada "Doctrina Donroe", una versión modificada por Trump de la Doctrina Monroe, destinada a controlar el hemisferio occidental y saquear sus recursos.
"ADMINISTRAR" O SAQUEAR A VENEZUELA
Trump dijo en una conferencia de prensa el sábado que Estados Unidos establecerá un grupo de trabajo compuesto por personal diplomático y militar para "administrar" Venezuela hasta que se produzca "una transición segura, adecuada y prudente".
También amenazó con que Estados Unidos "no teme" desplegar fuerzas militares sobre el terreno y lanzará una segunda oleada de ataques de mayor escala contra Venezuela si es necesario.
Aunque el plan específico sigue sin estar claro por ahora, la llamada "administración" estadounidense es en realidad un intento de llevar a cabo una intervención sustantiva en Venezuela mediante la manipulación política y el control de los recursos, señalaron expertos.
Allan Fajardo, sociólogo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, dijo a Xinhua que existen dos escenarios para la llamada "gestión transitoria" por parte de Estados Unidos.
Una sería mantener de forma nominal el actual Gobierno y el marco institucional de Venezuela, y continuar interfiriendo en sus asuntos internos mediante presiones políticas y económicas.
La otra posibilidad sería impulsar directamente el establecimiento de un régimen proestadounidense, sin descartar incluso una intervención militar a mayor escala y una eventual ocupación del territorio venezolano, afirmó.
Trump también mencionó en la conferencia de prensa que grandes compañías petroleras estadounidenses ingresarán en Venezuela para reparar una infraestructura petrolera gravemente deteriorada y comenzar a generar ingresos.
Cao Ting, directora del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Fudan, señaló que, a juzgar por el estilo consistente de la Administración Trump, su objetivo estratégico podría ser controlar el suministro de petróleo de Venezuela fomentando la presencia de representantes estadounidenses en el país sin incurrir en una ocupación a largo plazo.
Este llamado modelo de "administración" no está orientado a mejorar el bienestar de la población ni a reconstruir el país, sino a apropiarse de recursos, afirmó por su parte Jaime Tamayo, especialista en relaciones internacionales y politólogo de la Universidad de Guadalajara, México.
Ello conducirá al debilitamiento de la capacidad de gobernanza de Venezuela, a la separación entre administración y seguridad, al deterioro del orden público y al surgimiento de la violencia, señalaron académicos.
VENEZUELA DESPUÉS DE MADURO
De acuerdo con la Constitución venezolana, si el presidente se encuentra en "ausencia absoluta", el poder se transferirá al vicepresidente y se celebrarán elecciones generales en un plazo de 30 días.
Sin embargo, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela no anunció que Maduro se encuentre en "ausencia absoluta", aunque ordenó que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuma de inmediato como presidenta encargada tras la captura de Maduro, lo que, según análisis de medios, sugiere que podría no convocarse una elección general dentro del plazo de 30 días.
Expertos consideran que Rodríguez y su hermano son actualmente importantes representantes de las fuerzas de izquierda, con posturas relativamente moderadas.
En un discurso televisado el sábado, Rodríguez adoptó una postura firme hacia Estados Unidos, condenando sus acciones como una agresión militar sin precedentes y afirmando que Venezuela nunca se convertirá en colonia de ningún país ni en esclava de ningún imperio, a pesar de la afirmación previa de Trump de que ella había prometido hacer lo que Estados Unidos quisiera.
En ese sentido, Tamayo considera que las actuales fuerzas políticas de izquierda en Venezuela y su base social siguen siendo relativamente estables, lo que dificulta que Estados Unidos rompa el patrón político existente en el país en el corto plazo. Podría optar por una estrategia de provocar divisiones para atraer a algunas figuras políticas o militares de alto nivel, aseveró.
AMÉRICA LATINA EN ALERTA MÁXIMA
"Hoy es Venezuela, mañana podría ser cualquiera", afirmó el sábado el presidente de Chile, Gabriel Boric, encendiendo alarmas en toda América Latina sobre la interferencia hegemónica de Estados Unidos.
Expertos y medios de la región consideran que la acción estadounidense contra Venezuela busca crear un "efecto disuasorio" para intimidar a los países de la región y constituye una versión actualizada de la Doctrina Monroe.
José Ignacio Martínez, especialista en relaciones internacionales de la Universidad Nacional Autónoma de México, señaló que Washington está exhibiendo una lógica autoritaria al definir de manera arbitraria quién puede ser presidente y qué constituye un "país legítimo", al tiempo que etiqueta indiscriminadamente a países y dirigentes como "terroristas", "narcotraficantes" o "dictadores".
Líderes de Brasil, México, Cuba, Honduras y Chile, entre otros, han condenado públicamente a Estados Unidos y han instado a la comunidad internacional a adoptar medidas urgentes.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó las acciones del Ejército estadounidense de "inaceptables", afirmando que violan la soberanía de Venezuela y sientan un precedente peligroso.
Las acciones de Estados Unidos golpean el núcleo de la soberanía nacional y han generado preocupación incluso entre algunos sectores de la oposición venezolana. Bajo una presión creciente, los países latinoamericanos podrían buscar una mayor unidad y autosuficiencia para contrarrestar la hegemonía, según análisis de medios de la región.