Nacho Rivero y los personajes con los que Nicolás Larcamón terminó peleado

Nacho Rivero y los personajes con los que Nicolás Larcamón terminó peleado

Foto: Enfoque

Nicolás Larcamón ha sido un personaje controversial en el futbol mexicano desde su llegada al país, destacándose no solo por su capacidad como director técnico, sino también por su temperamento y actitud en situaciones conflictivas. Su personalidad fuerte ha quedado más que demostrada en distintos momentos de su carrera en la Liga MX, sobre todo en situaciones donde el choque de caracteres con jugadores y otros entrenadores ha sido inevitable.

 

Recientemente, la salida del mediocampista uruguayo Ignacio Rivero del Cruz Azul, tras una serie de roces, ha alimentado aún más esta imagen de un técnico que no duda en expresar su desacuerdo y confrontar a quienes no se ajustan a su visión.

 

 

El primer caso notable de conflicto de Larcamón ocurrió durante su paso por el Club Puebla, con el defensor argentino Juan Pablo Segovia. En 2022, Segovia decidió dejar el equipo después de varios enfrentamientos con Larcamón y su cuerpo técnico.

 

Según fuentes cercanas al jugador, la relación entre ambos nunca fue fácil y los roces fueron una constante a lo largo de la temporada. Aunque el club y el entrenador intentaron calmar las aguas, la tensión entre ellos fue tal que Segovia optó por abandonar el equipo, lo que evidenció la dureza de Larcamón para manejar situaciones complicadas dentro del vestuario.

 

Sin embargo, el entrenador no solo ha tenido conflictos con jugadores de su propio equipo. En un partido entre América y León, Larcamón protagonizó un altercado con Fernando Ortiz, director técnico de las Águilas. El incidente, que tuvo lugar en plena cancha, no solo fue verbal, sino que terminó con una situación física en la que la camiseta de Larcamón fue rasgada durante el forcejeo.

 

 

Este tipo de situaciones pone en evidencia la mentalidad combativa de Larcamón, quien ha demostrado en varias ocasiones que no teme confrontar a quien sea necesario para que se respeten sus ideales y la disciplina dentro de su equipo. Para algunos, esto lo convierte en un líder fuerte, capaz de imponer su estilo de juego y su visión. Para otros, sin embargo, esta actitud puede ser vista como un obstáculo para la cohesión grupal y un riesgo para la estabilidad interna de los equipos que dirige.

 

En un entorno tan competitivo como el futbol mexicano, donde la presión es constante, la figura de Larcamón como un entrenador con carácter fuerte parece ser una constante que difícilmente cambiará. Ya sea para bien o para mal, su actitud desafiante ante los conflictos le ha permitido mantenerse como una figura central en el futbol mexicano.

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