Estos serían los efectos económicos para México con la extinción del T-MEC

Estos serían los efectos económicos para México con la extinción del T-MEC

Foto: FreePik

La posible extinción del T-MEC se ha convertido en un tema de alta relevancia económica tras las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, durante una visita a una planta de Ford en Dearborn, Michigan, y en un discurso ante el Detroit Economic Club.

 

El magnate calificó el acuerdo como “irrelevante” para Estados Unidos, afirmando que no hay ventaja real en él y que su país no necesita productos de México ni Canadá, como autos fabricados en la región. 

 

Estas declaraciones contrastan con el tono que Trump tuvo en 2020, cuando firmó el T-MEC y lo describió como “el más grande, significativo, moderno y equilibrado de la historia”. Hoy, el discurso endurecido surge en vísperas de la revisión obligatoria del tratado, programada para julio de 2026, cuando los tres países deben decidir si lo extienden por 16 años adicionales o inician un proceso de revisiones anuales que podría llevar a su terminación en 2036.

 

¿Qué significa para México su extinción?

 

México mantiene una alta dependencia del mercado estadounidense, alrededor del 80 % de sus exportaciones se dirigen a Estados Unidos, muchas de ellas beneficiadas por las preferencias arancelarias del T-MEC. 

 

Una ruptura o no renovación implicaría caer en reglas de la Organización Mundial del Comercio, con aranceles más altos que erosionarían la competitividad de productos mexicanos.

 

Sectores clave como el automotor, incluidas autopartes, agroindustrial, electrónico y manufacturero sufrirían impactos inmediatos. Estas industrias operan con cadenas de suministro integradas en Norteamérica, y cualquier disrupción afectaría la eficiencia y costos.

 

De igual manera, el T-MEC ha sido un pilar de certeza para la inversión extranjera directa, atrayendo plantas y centros logísticos orientados a la exportación. El nearshoring, que ha impulsado flujos de inversión en años recientes, depende en gran medida de la estabilidad del marco comercial con EU; sin el tratado, se prevé una caída en nuevas inversiones, con pérdidas de miles de empleos formales y una desaceleración del crecimiento económico.

 

La incertidumbre podría generar volatilidad en el peso mexicano, encareciendo importaciones y presionando la inflación. Una menor actividad económica reduciría la recaudación fiscal, limitando el margen del gobierno federal y de entidades exportadoras como Puebla, Nuevo León, Coahuila, Guanajuato y el Estado de México.

 

El impacto iría más allá de lo macroeconómico, regiones industriales y comunidades dependientes de exportaciones enfrentarían menos pedidos, ajustes laborales y reducción de ingresos familiares, ampliando brechas sociales.

 

Paradójicamente, en un mundo de tensiones geopolíticas y reconfiguración de cadenas globales, el T-MEC representa una ventaja competitiva clave para México y la integración productiva de Norteamérica. Su posible desaparición dañaría no solo a la economía mexicana, sino al conjunto regional, en un momento en que la cooperación trilateral podría fortalecer la posición frente a competidores como China.

 

Mientras el discurso político en EU se endurece, la realidad económica subraya que el T-MEC no es “irrelevante”, es un pilar para el crecimiento, el empleo y la estabilidad en México. Su extinción implicaría un retroceso con costos altos y difíciles de revertir en el corto y mediano plazo.

 

Expertos coinciden en que la revisión de 2026 será tensa y probablemente lleve a renegociaciones bilaterales o ajustes, pero no necesariamente a una terminación inmediata. Sectores empresariales y automotores en EU han urgido la extensión del acuerdo, destacando sus beneficios en eficiencia y ahorros

 

México, por su parte, mantiene una postura de certidumbre jurídica y diálogo constructivo ante la incertidumbre.

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