Las casetas telefónicas públicas, íconos de las calles mexicanas desde la década de 1960, primero con monedas y luego con tarjetas prepago, han quedado casi en el olvido con la masiva adopción de celulares e internet móvil desde mediados de los 2000.
Su uso se desplomó drásticamente, y hoy la gran mayoría están inoperativas, vandalizadas, convertidas en basureros improvisados, tapizadas de publicidad o simplemente abandonadas, ocupando espacio en banquetas y entorpeciendo la movilidad peatonal.
En su apogeo, México llegó a tener alrededor de 700,000 casetas operadas principalmente por Telmex con picos de venta de hasta 25 millones de tarjetas en un solo mes. Actualmente, se estima que mantiene cerca de medio millón de estas estructuras en todo el país, aunque la mayoría sin línea activa y sin soporte técnico, ya que las tarjetas prepago dejaron de fabricarse y venderse hace años.
¿Por qué no se retiran totalmente si son obsoletas?
El principal obstáculo es legal y regulatorio, no técnico ni económico. El título de concesión de Telmex, modificado en agosto de 1990, obliga a la empresa a instalar, mantener y en su momento, expandir la red de telefonía pública para garantizar acceso universal a la comunicación, incluso en zonas de baja cobertura. Esta cláusula, pensada en una era sin celulares masivos, sigue vigente e impide que Telmex retire las casetas de forma unilateral, aunque la compañía lleva años solicitándolo.
En 2024, el extinto Instituto Federal de Telecomunicaciones, otorgó una prórroga para mantenerlas en zonas con baja conectividad y donde aún podrían servir como respaldo básico. Pero tras la desaparición del IFT, funciones regulatorias pasaron a la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones y la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones.
En la Ciudad de México, donde hay más de 213,000 casetas en desuso, el Congreso local aprobó un exhorto para retirarlas y recuperar espacio público; sin embargo, un fallo judicial en este año, frenó temporalmente retiros unilaterales de Telmex en las que aún se consideran “operativas”, generando un revés para la empresa.
¿Quién es responsable de quitarlas?
Telmex no puede actuar sola; necesita autorización de la autoridad reguladora federal, el retiro efectivo de bases, soportes y estructuras recae en instancias federales, como la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, en coordinación con municipios y gobiernos locales.
Las tarjetas para las viejas casetas de Telmex ya no se venden ni producen, por lo que las pocas que aún funcionan son excepciones en zonas remotas. Pero lo que es cierto es que las casetas sobreviven no por utilidad, sino por una obligación regulatoria de hace 35 años que choca con la realidad tecnológica actual.