Ridículo político de Chedraui

Ridículo político de Chedraui

Querido lector, ¿qué sucede cuando un gobierno no tiene resultados? Pues echa mano del espectáculo. Pero ¿qué pasa cuando el espectáculo no alcanza? Pues se inventa una faramalla, y eso es exactamente lo que ocurre con el llamado “Día del Pueblo, la capital te escucha”, la “brillante” ocurrencia del presidente municipal José Chedraui: un montaje tan bufo como su gestión y tan inútil como su paso por el Ayuntamiento.

 

Pero la pregunta no es por qué creó este engendro propagandístico, sino a quién cree que está engañando, porque en las colonias populares la percepción es unánime: se trata de una campaña mafufa, adelantada y descarada, diseñada no para escuchar al pueblo, sino para que el pueblo no olvide que Chedraui existe y sueña, de manera delirante, con la reelección. ¡No se ría!

 

Un año y cuatro meses después su administración no puede presumir una sola política pública de impacto; no hay obra emblemática, no hay mejora sustantiva en servicios, no hay estrategia de seguridad exitosa, no hay rumbo; eso sí, hay boletines con mentiras, selfies y eventos con nombre rimbombante que intentan suplir lo que la realidad niega. Chedraui ha sido un presidente municipal ausente, desconectado y notoriamente ineficaz.

 

Y no está de sobra mencionar que si el alcalde tuviera un mínimo de decencia política, dejaría de organizar jornadas teatrales y se daría una vuelta sin cámaras por las colonias olvidadas, caminaría calles intransitables, hablaría con vecinos hartos, escucharía reclamos legítimos, dejaría de enviar grotescos boletines y constataría que su gestión ha sido un total fracaso. Pero ¿qué cree? Eso implicaría enfrentar la realidad y Chedraui no tiene nada que presumir y por eso prefiere el espectáculo bufo.

 

Además, como si no bastara con la simulación, el alcalde decidió iniciar trabajos de supuesto “mantenimiento” en algunos barrios de la capital, justo cuando el Gobierno del Estado ha anunciado el proyecto de los Barrios Fundacionales, una intervención de fondo que contempla una inversión de 1,300 millones de pesos. 

 

Y no, no se trata de coincidencia ni de coordinación institucional, sino de oportunismo puro y duro del alcalde, que busca colgarse de los proyectos estatales para no verse tan mediocre. ¡No se ría!

 

El proyecto estatal establece, en una primera etapa, la intervención de tres de los cuatro barrios históricos cómo El Alto, Analco y La Luz, con una visión integral que incluye infraestructura, rescate urbano, identidad cultural y desarrollo turístico

 

A diferencia de los parches municipales, esta estrategia sí cuenta con un plan serio, estructurado y efectivo, además del respaldo del Fondo Nacional de Fomento al Turismo, lo que deja en evidencia el arribismo del Ayuntamiento y lo trepador que es Chedraui.

 

Mientras el estado planea, financia y ejecuta, el municipio simula, no hay liderazgo, no hay coordinación y mucho menos mérito. Lo que sí hay es prisa electoral y desesperación política. Ahora sí, ¡ríase con ganas!

 

El problema para Chedraui es que Puebla no es tonta, la ciudad distingue entre gobierno y propaganda, entre trabajo real y circo; puede haber “Días del Pueblo”, pero no hay gobierno del pueblo; puede haber micrófonos abiertos, pero no hay respuestas; puede haber aspiraciones de reelección, pero no hay méritos, y cuando la ambición choca brutalmente con la realidad el resultado no es liderazgo, sino ridículo político.