La alarma sanitaria en el país por el sarampión se mantiene, tras un brote significativo que inició en 2025 y que colocó a México entre los más afectados del continente; sin embargo, no es la única enfermedad prevenible por vacunación que ha mostrado un repunte en los últimos años.
La disminución en las coberturas, que en algunos casos cayó por debajo del 80 %, lejos del 95% recomendado por la OMS para lograr inmunidad de rebaño, ha facilitado el resurgimiento de diversos padecimientos.
Este fenómeno se atribuye principalmente al impacto de la pandemia de COVID-19 en los programas de inmunización, a brechas de acceso en comunidades vulnerables, incluidas poblaciones indígenas y rurales, así como el desabastecimiento de biológicos y, en menor medida, resistencia o desconfianza hacia las vacunas en ciertos grupos.
❗️ Negligencia del gobierno reabre la puerta al sarampión y otros brotes en México https://t.co/fiUffxRN2G pic.twitter.com/rc6qfX8Frq
— Imagen Poblana (@ImagenPoblana) February 2, 2026
La tos ferina, también conocida como pertussis, es otra de las enfermedades que ha mostrado un incremento sostenido y pronunciado; en 2024 se reportaron alrededor de 463 a 550 casos confirmados, pero en 2025 la cifra superó los 1,500, con entre 59 y 72 defunciones al cierre de distintos reportes.
México encabezó en 2025 las muertes por esta causa en la región americana y el aumento se aceleró a partir de la semana epidemiológica 14 de ese año y continua durante 2026. Esta enfermedad representa un riesgo especialmente alto para los lactantes, se caracteriza por episodios intensos de tos paroxística que pueden provocar apnea, neumonía, convulsiones e incluso la muerte.
Estamos en México en medio de un serio problema: el brote de tosferina y el alto riesgo de un brote de sarampión, por bajas tasas de vacunación.
— Alejandro Macias (@doctormacias) March 20, 2025
Se han tomado los primeros pasos pero va a tomar tiempo resolverlo. Sean de nuevo bienvenidas las semanas nacionales de vacunación. pic.twitter.com/epYyCMFUSq
La letalidad en menores de un año puede alcanzar entre 5 y 9 %, sobre todo en aquellos que no han completado su esquema de vacunación.
Otras enfermedades prevenibles por vacunación que han mostrado señales de alerta son la rubéola y la parotiditis o paperas, asociadas a la vacuna triple viral, con casos vinculados a bajas coberturas en contextos de brotes de sarampión.
También se ha advertido riesgo latente para difteria, tétanos y poliomielitis debido a esquemas con coberturas inferiores a 80 % en algunas regiones; además, reportes previos de desabastecimiento y coberturas insuficientes en vacunas contra hepatitis B, rotavirus y neumococo han incrementado la vulnerabilidad poblacional.
Especialistas y autoridades sanitarias advierten que estos padecimientos son potencialmente graves, sobre todo en menores de cinco años, embarazadas, personas no vacunadas o con inmunidad disminuida y quienes padecen comorbilidades.
Las complicaciones pueden incluir hospitalizaciones prolongadas, secuelas permanentes como sordera, ceguera o daño neurológico y defunciones que son, en la mayoría de los casos, evitables.
Organismos internacionales insisten en que la clave para frenar estos repuntes es alcanzar coberturas superiores a 95 %, fortalecer la vigilancia epidemiológica y promover la vacunación oportuna. La inmunización masiva sigue siendo la herramienta más eficaz para prevenir brotes y recuperar el estatus de eliminación de enfermedades como el sarampión en la región.