El reloj biológico también se entrena: la hora del ejercicio sí importa

El reloj biológico también se entrena: la hora del ejercicio sí importa

Foto: NotiPress, FreePik

Hacer ejercicio fuera del horario natural del cuerpo podría limitar parte de sus beneficios en personas con riesgo cardiovascular. Un estudio encontró que adaptar la actividad física al cronotipo de cada persona se asoció con mejores resultados en presión arterial, calidad del sueño, glucosa y capacidad aeróbica, incluso cuando todos los participantes siguieron el mismo plan de entrenamiento.

 

En Pakistán, la investigación siguió a 134 personas de entre 40 y 50 años durante tres meses. Ninguna estaba en excelente forma física y todas presentaban al menos un factor de riesgo cardiovascular, entre hipertensión o sobrepeso. Los participantes realizaron caminata rápida supervisada en cinta rodante durante 40 minutos al día, cinco veces por semana, con una división entre 70 personas madrugadoras y 64 noctámbulas.

 

Dicho hallazgo central no fue que un grupo mejorara y otro no. Ambos registraron avances en su condición física. La diferencia apareció cuando el horario del ejercicio coincidió con el cronotipo. Esa sincronía produjo mayores beneficios en marcadores metabólicos, presión arterial, sueño y capacidad aeróbica, de acuerdo con la información. El reloj biológico interno influye en los ciclos de sueño y vigilia, así también en los niveles hormonales y de energía a lo largo del día.

 

Los autores del estudio relacionaron este ajuste con un posible menor efecto del llamado jet lag social, descrito: el desajuste entre los horarios biológicos y los sociales. Según información, ese desajuste se ha vinculado con un mayor riesgo cardíaco y podría afectar más a las personas nocturnas cuando intentan mantener rutinas de ejercicio a primera hora de la mañana. La conclusión del estudio apunta: un mismo horario no ofrece el mejor resultado para todos.

 

El comportamiento de los usuarios en gimnasios también mostró cambios en los horarios de entrenamiento. Hugh Hanley, director de entrenamiento personal y fitness en PureGym, declaró: "Algo que hemos notado en los últimos años es que la gente prioriza más su salud y adopta una mayor flexibilidad". Sobre la constancia, añadió: "Hacerlo con regularidad es mejor que un par de veces seguidas". En esa misma línea, indicó: el entrenamiento de fuerza registra un aumento entre distintas generaciones.

 

También se recogió la postura de especialistas, ellos piden mantener cautela antes de generalizar los resultados. Rajiv Sankaranarayanan, de la Sociedad Cardiovascular Británica, consideró que los hallazgos respaldan la necesidad de adaptar los entrenamientos a los ritmos biológicos, aunque propuso más estudios para confirmarlo. Nina Rzechorzek, experta en ritmos biológicos de la Universidad de Cambridge, sostuvo que el factor principal sigue siendo realizar suficiente ejercicio de forma regular.

 

Como referencia operativa, se añadió que el Servicio Nacional de Salud recomienda combinar distintos tipos de ejercicio, con actividades de fortalecimiento al menos dos días por semana y ejercicio cardiovascular intenso durante al menos 75 minutos. También mencionó ejercicios isométricos como las sentadillas contra la pared y la plancha, descritos como opciones para desarrollar fuerza y ayudar a bajar la presión arterial sin necesidad de equipamiento.

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