Regreso del ambulantaje al CH, el pendiente que persigue al gobierno de Chedraui

Regreso del ambulantaje al CH, el pendiente que persigue al gobierno de Chedraui

Foto: Enfoque

A pesar de los operativos y desalojos encabezados por el Ayuntamiento de Puebla, el comercio informal continúa expandiéndose en el Centro Histórico, ocupando calles, banquetas y corredores turísticos que durante la administración pasada habían sido liberados parcialmente.

 

La situación ha generado críticas ciudadanas y comparaciones directas con el gobierno del exalcalde Eduardo Rivera Pérez, bajo cuyo trienio se implementaron acciones de reordenamiento consideradas más efectivas por diversos sectores.

 

El contraste volvió a colocarse en la discusión pública tras el reciente retiro de vendedores ambulantes en las inmediaciones de la nueva sede de la Secretaría de Planeación, Finanzas y Administración del Estado, en la zona de Cúmulo de Virgo.

 

Mientras en ese punto las autoridades actuaron con rapidez para liberar vialidades y accesos, en el corazón del Centro Histórico persiste la percepción de que el ambulantaje avanza sin una contención permanente.

 

Durante la administración de Lalo Rivera, iniciada en 2021, se llevaron a cabo operativos que redujeron notablemente la presencia de comerciantes informales en puntos emblemáticos como el Zócalo y la calle 5 de Mayo.

 

El entonces alcalde sostuvo mesas de diálogo con organizaciones, pero también dejó clara una política de firmeza para impedir la reinstalación en zonas consideradas estratégicas para el turismo y la movilidad.

 

En ese periodo, el gobierno municipal impulsó operativos especiales durante temporadas como Buen Fin y Navidad, liberando espacios públicos y fortaleciendo la presencia policial y de personal de vía pública. Comerciantes establecidos y sectores turísticos reconocieron entonces una mejora en el orden urbano y en la imagen del primer cuadro de la ciudad.

 

Actualmente, el presidente municipal José “Chedraui Budib ha reiterado públicamente una supuesta política de “cero tolerancia” contra el ambulantaje y ha asegurado que no permitirá la ocupación irregular del Centro Histórico.

 

Sin embargo, vecinos, empresarios y usuarios de redes sociales consideran que los resultados no son visibles en el largo plazo; calles como la 5 de Mayo y corredores de la 6, 8 y 10 Oriente-Poniente muestran nuevamente una fuerte presencia de puestos semifijos y vendedores ambulantes, situación que ha alimentado señalamientos sobre un presunto “acuerdo de facto” que permitió el regreso gradual del comercio informal.

 

Las críticas también apuntan al impacto visual y urbano que generan los vendedores informales en el Centro Histórico, considerado Patrimonio Cultural de la Humanidad; sectores empresariales advierten que la saturación de puestos afecta la movilidad peatonal, la actividad del comercio formal y la imagen turística de Puebla.

 

Desde el gobierno municipal se insiste en que el problema fue heredado y que el reordenamiento requiere diálogo, acuerdos y operativos permanentes para evitar confrontaciones.

 

Autoridades municipales también han señalado que trabajan en coordinación con universidades y distintos sectores para diseñar estrategias de recuperación del espacio público.

 

Pese a ello, el ambulantaje se mantiene como uno de los pendientes más visibles de la actual administración municipal. Mientras continúan los operativos y anuncios de reubicación, ciudadanos y comerciantes esperan que las acciones oficiales logren traducirse en una recuperación sostenible del orden en el Centro Histórico de Puebla.

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