Cada 31 de mayo se conmemora el Día Mundial sin Tabaco, una fecha impulsada por la Organización Mundial de la Salud para visibilizar los daños que provoca el consumo de tabaco.
En México, aunque el consumo de cigarrillos muestra una tendencia a la baja, especialistas advierten que la dependencia a la nicotina sigue siendo un problema de salud pública y que parte del consumo se está trasladando hacia los cigarros electrónicos.
La nicotina es una de las sustancias adictivas más poderosas, pues al ingresar al organismo genera cambios en el cerebro que producen sensación de placer y bienestar; con el tiempo, el cuerpo desarrolla dependencia y, al intentar abandonar el hábito, aparecen síntomas de abstinencia como irritabilidad, ansiedad, dificultad para concentrarse, trastornos del sueño y fuertes deseos de fumar, además se suman los factores psicológicos y sociales.
Para muchas personas, el cigarro forma parte de rutinas cotidianas asociadas al café, el trabajo, el estrés o los momentos de convivencia.
Más de dos terceras partes de los fumadores expresan deseos de dejar el tabaco, pero menos de la mitad lo intenta activamente. Además, quienes buscan abandonar el hábito sin apoyo profesional tienen tasas de éxito reducidas a largo plazo.
Las autoridades sanitarias y organismos internacionales recomiendan combinar tratamientos médicos con apoyo psicológico para aumentar las probabilidades de éxito.
Entre las principales alternativas se encuentran:
- Terapias de reemplazo de nicotina que incluyen parches, chicles, tabletas e inhaladores que suministran dosis controladas de nicotina sin las sustancias tóxicas presentes en el humo del tabaco.
- Medicamentos especializados como la vareniclina o el bupropión, disponibles bajo prescripción médica, ayudan a disminuir los antojos y reducen la satisfacción que produce fumar.
- La terapia individual o grupal, así como líneas de ayuda y aplicaciones especializadas, permiten identificar detonantes, desarrollar estrategias para evitar recaídas y fortalecer la motivación.
- Instituciones públicas como el IMSS, ISSSTE, la Secretaría de Salud y diversas universidades cuentan con programas de cesación tabáquica. En muchos casos los servicios son gratuitos o tienen cuotas de recuperación accesibles.
¿Cuánto cuesta dejar de fumar?
Aunque abandonar el tabaco implica una inversión inicial en tratamientos o consultas, especialistas destacan que a mediano plazo representa un ahorro importante.
Actualmente, una cajetilla de cigarrillos puede superar los 100 pesos, por lo que un fumador habitual destina miles de pesos al año a este consumo.
En comparación, los tratamientos de reemplazo de nicotina suelen costar entre 1,000 y 3,000 pesos por un esquema completo de dos a tres meses, mientras que las consultas privadas pueden oscilar entre 800 y 1,600 pesos por sesión. En el sector público, muchos de estos servicios tienen costos mínimos o son gratuitos.
Además del gasto directo en tabaco, el consumo está asociado con enfermedades cardiovasculares, respiratorias y diversos tipos de cáncer, cuyos tratamientos representan una carga económica considerable para las familias y el sistema de salud.
Menos cigarros, más vapeadores
Datos recientes de encuestas nacionales muestran que el consumo de tabaco fumado ha disminuido en la última década, particularmente entre adolescentes y adultos jóvenes.
Sin embargo, el uso de cigarros electrónicos y vapeadores registra un crecimiento sostenido, y aunque estos dispositivos suelen promocionarse como una alternativa menos dañina, especialistas advierten que mantienen la exposición a la nicotina y pueden generar dependencia, especialmente en menores de edad.
Por ello, en el Día Mundial sin Tabaco 2026, el llamado es a buscar apoyo profesional, aprovechar los programas disponibles y mantenerse informado sobre los riesgos asociados tanto al cigarro tradicional como a los nuevos productos con nicotina.
Porque aunque la adicción es fuerte, abandonar el tabaco sigue siendo una de las decisiones más importantes para la salud y la economía personal.