Los festejos del futbol, entre la pasión y el vandalismo

Los festejos del futbol, entre la pasión y el vandalismo

Foto: Enfoque

La goleada de 3-0 de la Selección Mexicana sobre Chequia en el Mundial 2026 desató festejos en distintos puntos del país, pero también volvió a poner sobre la mesa un problema recurrente: el descontrol que en ocasiones acompaña las celebraciones deportivas y que termina con personas lesionadas, daños materiales y actos de violencia.

 

El caso más grave ocurrió la noche del 24 de junio en Cabo San Lucas, donde un conductor aceleró su vehículo tras quedar rodeado por una multitud que celebraba sobre el bulevar Lázaro Cárdenas. El automóvil embistió a decenas de personas, dejando al menos 17 lesionados, algunos de ellos de gravedad; posteriormente, el conductor fue golpeado por varios asistentes y también resultó herido. 

 

 

El hecho ha provocado un intenso debate en redes sociales, porque mientras algunos usuarios consideran que la presión ejercida por la multitud sobre el vehículo influyó en la reacción del conductor, otros condenan el exceso de velocidad y la agresión posterior contra él y sus acompañantes. 

 

Pero el incidente de Los Cabos no es un hecho aislado. En los últimos años, y particularmente durante el Mundial de 2026, diversos festejos relacionados con el futbol han terminado en episodios de violencia y desorden.

 

En Chihuahua, una camioneta atropelló a seis aficionados en la glorieta de Pancho Villa luego de que el conductor, bajo los efectos del alcohol, intentara abrirse paso entre cientos de seguidores que bloqueaban la circulación.

 

En Zacatecas, una conductora de aplicación fue rodeada por un grupo de aficionados que comenzó a balancear su automóvil durante los festejos mundialistas. La mujer aceleró para escapar de la agresión, generando momentos de tensión y pánico entre los presentes.

 

 

En la Ciudad de México, durante el arranque de la Copa del Mundo, las celebraciones en el zócalo y el Ángel de la Independencia derivaron en decenas de riñas, robos y accidentes. Las autoridades iniciaron más de un centenar de carpetas de investigación relacionadas con estos hechos.

 

A estos episodios se suma uno de los antecedentes más graves del futbol mexicano, la batalla campal del Estadio Corregidora, en Querétaro, ocurrida en marzo de 2022 durante el partido entre Querétaro y Atlas. La violencia entre grupos de animación dejó 26 personas heridas y obligó a modificar los protocolos de seguridad en la Liga MX.

 

Más allá de estos casos, aficionados coinciden en que las celebraciones por triunfos deportivos en México con frecuencia derivan en conductas que ponen en riesgo a terceros. 

 

 

Es común observar bloqueos de vialidades, personas subiéndose a vehículos particulares, daños a monumentos, a mobiliario urbano, comercios y peleas entre aficionados.

 

El problema no es exclusivo de las celebraciones mundialistas, pues la violencia relacionada con el futbol ha estado presente durante años en la Liga MX, particularmente por los enfrentamientos entre grupos de animación

 

Aunque clubes y autoridades han implementado medidas como la credencialización de barras y acuerdos para reducir incidentes, las agresiones continúan registrándose de forma periódica.

 

 

Algunos analistas consideran que el consumo excesivo de alcohol, la falta de control en las concentraciones masivas y una cultura de permisividad frente a ciertos actos de desorden favorecen estos episodios, donde la euforia colectiva puede transformarse rápidamente en situaciones de riesgo.

 

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