México todavía no sabe cuánto costaría producir gas natural mediante fractura hidráulica. La estimación económica dependerá primero de confirmar que existen reservas aprovechables, agua salada profunda y tecnologías capaces de reducir los impactos ambientales.
Durante la conferencia matutina del 6 de agosto, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló que el análisis financiero continúa abierto. "Todavía falta la factibilidad económica, que también nos van a ayudar para ver cuánto cuesta la explotación y cuánto costaría el pie cúbico de gas", respondió.
El costo no puede calcularse sin perforaciones exploratorias
Antes de fijar un precio, el gobierno necesita comprobar si los posibles yacimientos contienen suficiente gas para justificar la inversión. También deberá identificar agua salada en formaciones profundas, porque el comité científico descartó utilizar agua dulce destinada al consumo humano, la agricultura u otras actividades.
El Instituto Mexicano de Tecnología del Agua participaría en la perforación de pozos exploratorios. Estos trabajos permitirían estudiar la geología, tomar muestras y medir las características hidráulicas del agua profunda. Si no se encuentra agua salada en condiciones adecuadas, la posibilidad de explotar gas no convencional quedaría cerrada.
"Vamos a empezar a ver si hay agua, a ver si hay gas, antes de cualquier cosa", explicó Sheinbaum. La decisión de avanzar también requerirá pruebas de concepto para conocer qué tecnología puede aplicarse, cuánta agua debe reciclarse y qué sustancias podrían utilizarse sin recurrir a químicos altamente tóxicos.
El precio deberá competir con el gas importado
La rentabilidad del fracking no dependerá únicamente del costo de perforar. México tendría que comparar el precio del gas producido en territorio nacional con el combustible que actualmente compra a Estados Unidos.
La meta planteada por el gobierno no es eliminar por completo las importaciones, sino reducir la dependencia exterior. Incluso con un aumento de la producción convencional, mayor eficiencia energética, menos quema de gas y una expansión de las energías renovables, el país todavía importaría alrededor de la mitad de su consumo.
"El objetivo es bajar la importación, que no dependamos tanto del exterior", dijo la presidenta. Ese propósito coloca al costo por pie cúbico como una de las variables decisivas: una producción nacional demasiado cara podría limitar el alcance económico del proyecto, aun cuando los estudios técnicos confirmen la existencia de recursos.
Agua, ambiente y comunidades también elevan la inversión
El cálculo deberá incluir medidas que no forman parte de una perforación convencional. Entre ellas aparecen el monitoreo permanente de acuíferos, el aislamiento de formaciones someras, el reciclaje de al menos 75% del agua utilizada, la publicación de los aditivos y la consulta previa a las comunidades cercanas.
También deberán considerarse sistemas de prevención, tratamiento de residuos, integridad mecánica de los pozos y posibles tareas de remediación. Uno de los especialistas advirtió que "es mucho mejor y más barato la prevención que la descontaminación", aunque existen técnicas para tratar acuíferos afectados.
Por ahora, la única cifra firme es energética: México consume alrededor de 9 mil 100 millones de pies cúbicos de gas natural al día y 75% proviene de Estados Unidos.