Piedras, disparos y persecuciones: el riesgo de viajar por carreteras de Puebla

Piedras, disparos y persecuciones: el riesgo de viajar por carreteras de Puebla

Foto: IA Imagen Poblana / Magnific

Viajar por carretera en Puebla se ha convertido en una experiencia cada vez más marcada por el miedo. Con apenas unas horas de diferencia, dos autobuses de pasajeros fueron atacados con piedras en la autopista Cuacnopalan-Oaxaca, presuntamente con la intención de obligar a los conductores a detenerse.

 

El primer caso ocurrió el 30 de agosto, cuando un autobús de ADO que había salido de Tehuacán con destino a Oaxaca fue perseguido por sujetos que viajaban en una camioneta. De acuerdo con reportes, los agresores dispararon y lanzaron piedras contra la unidad, ocasionando daños en ventanas y carrocería. Pese a esto, el conductor siguió su camino manteniéndose a salvo, junto con los pasajeros.

 

El segundo ataque ocurrió durante la madrugada del 1 de septiembre, cuando otro autobús que circulaba de Puebla hacia Oaxaca fue alcanzado por piedras a la altura de Cuacnopalan. Una de ellas rompió parte del parabrisas y puso en riesgo tanto al conductor como a los pasajeros. El operador tampoco se detuvo y logró salir de la zona.

 

 

Los hechos volvieron a colocar bajo la lupa a la autopista 135-D, considerada desde hace años uno de los corredores con mayores problemas de inseguridad en territorio poblano.

 

Entre los puntos señalados como zonas de riesgo se encuentran los primeros kilómetros de la vía, las inmediaciones de Tehuacán, el Trébol de Coapan o Santa María Coapan, la entrada a San José Ixtapa, el kilómetro 19 y las inmediaciones de las gasolineras del kilómetro 17.

 

El modus operandi no se limita al lanzamiento de piedras. Transportistas han denunciado obstáculos colocados sobre la carpeta asfáltica, persecuciones, disparos y vehículos utilizados para cerrar el paso a las unidades, principalmente durante la noche y madrugada.

 

Pero la Cuacnopalan-Oaxaca no es el único corredor bajo alerta. En Puebla también se han identificado como puntos conflictivos distintos tramos de la México-Puebla, particularmente en las inmediaciones de Santa Rita Tlahuapan y San Martín Texmelucan; la zona del llamado Triángulo Rojo, en dirección a Acatzingo y Esperanza; la Puebla-Orizaba y los accesos hacia Córdoba y Cumbres de Maltrata, además de la autopista Siglo XXI.

 

A la inseguridad se suman accidentes de gran magnitud, condiciones de infraestructura, desprendimientos de rocas y otros factores que mantienen a varias de estas vialidades entre las de mayor riesgo para automovilistas y transportistas.

 

Mientras tanto, usuarios cuestionan la vigilancia federal en las carreteras. Y es que, aunque las autoridades han anunciado operativos, convoyes de acompañamiento y estrategias como “Escalón” y “Cero Robos”, además de despliegues de elementos, patrullas y drones, los recientes ataques muestran que persisten zonas donde pasajeros y operadores se sienten vulnerables.

 

 Por ello el reclamo de los usuarios es directo: mayor presencia de elementos de seguridad, particularmente en los puntos identificados como de mayor incidencia; vigilancia durante la noche y madrugada, iluminación, sistemas de alerta y una coordinación efectiva entre autoridades federales, estatales y municipales.

 

Los autobuses atacados lograron continuar su recorrido y no dejaron personas heridas; sin embargo, las piedras que atravesaron ventanas y parabrisas dejaron algo más que daños materiales: volvieron a evidenciar que, para quienes recorren las carreteras poblanas, el trayecto puede convertirse en cuestión de segundos en una situación de vida o muerte.

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