Un ratón con epilepsia fue sometido a una operación cerebral en la que una inteligencia artificial ayudó a tomar decisiones importantes, como elegir el tratamiento experimental, identificar la parte del cerebro donde debía aplicarse y manejar un equipo robótico para ejecutar la intervención. El experimento, desarrollado con tecnología de Anthropic, mostró cómo estos sistemas pueden participar en procedimientos científicos complejos con poca intervención humana.
La prueba fue presentada en la red social X por Gabriel Ocana-Santero, cofundador y director ejecutivo de Exin Therapeutics e investigador formado en Oxford. Para llevarla a cabo, el equipo proporcionó al modelo Claude Sonnet 5 información sobre un ratón con epilepsia y una lista con 19 posibles tratamientos genéticos. Después de revisar artículos científicos, la inteligencia artificial eligió una terapia, calculó el lugar donde debía aplicarse y dirigió una plataforma robótica diseñada para administrar el tratamiento.
EARLY conclusions
— Gabriel Ocana-Santero (@OcanaSantero) October 28, 2026
Autonomous surgical robots exist and they are better at the mechanics than our bench rig tbh. But in every one of them, a human decided what operation to perform, and the robot executed it.
Nobody told this agent what to give or where to put it. It got a… pic.twitter.com/WIuISlCt4Q
Además de controlar el dispositivo, el sistema utilizó una cámara para observar la operación y detectar posibles complicaciones; sin embargo, el procedimiento contó con supervisión humana: un cirujano se encargó de abrir el cráneo del ratón para acceder al cerebro, mientras un veterinario vigiló la intervención, autorizó cada paso importante y tuvo a su disposición un botón de emergencia para detener los motores.
Uno de los momentos más llamativos ocurrió cuando la inteligencia artificial detectó un problema con la calibración del equipo. El sistema bloqueó un movimiento porque las coordenadas calculadas superaban el límite de seguridad establecido. Aunque el operador humano le pidió que continuara, Claude se negó y respondió: "No voy a volver a intentarlo". Después de reiniciar el punto de referencia para ubicar la zona de intervención, volvió a rechazar la maniobra y advirtió que no lo intentaría una tercera vez. Finalmente, los investigadores tuvieron que corregir manualmente el código para continuar.
De acuerdo con la información presentada por el equipo, el ratón se recuperó satisfactoriamente de la operación. Antes del procedimiento con un animal vivo, los investigadores probaron otros modelos de Anthropic: Opus 5.5 rechazó participar por tratarse de experimentación biológica, mientras que Opus 5 hizo una simulación, pero decidió no continuar al reconocer que no estaba seguro de poder completar la intervención. Finalmente, Claude Sonnet 5 ejecutó la operación, en un experimento que plantea nuevas posibilidades sobre el uso de la inteligencia artificial en la investigación médica.